Colombia cerró el domingo sus colegios electorales tras ocho horas de votación en la primera vuelta presidencial, un proceso que enfrenta visiones completamente opuestas sobre el camino hacia la paz en un país marcado por décadas de conflicto armado. Las autoridades iniciaron el conteo de votos, con los primeros resultados esperados en cuestión de horas.
La elección, vista como un referéndum sobre las políticas del presidente Gustavo Petro, ocurre diez años después del histórico acuerdo de paz con las Revolutionary Armed Forces of Colombia (FARC). Aunque aquel pacto prometió romper el ciclo de violencia, la inseguridad ha resurgido antes de estos comicios. Los ataques con drones aumentaron, la campaña electoral fue escenario de hechos armados y en junio del año pasado el aspirante Miguel Uribe Turbay, de 39 años, fue asesinado durante un mitin político.
La contienda, con once candidatos, se concentra esencialmente en tres figuras: Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia. Cepeda, senador y aliado de Petro, lidera las encuestas con su propuesta de continuar la iniciativa de “paz total”, negociando con los grupos armados para terminar el conflicto. A pesar de los tropiezos del proceso, el bloque gobernante mantiene apoyo gracias a medidas económicas como el aumento del salario mínimo.
De la Espriella, abogado conocido como “El Tigre”, ha ganado terreno con un discurso de mano dura inspirado en el modelo salvadoreño contra las pandillas, mientras que Valencia, considerada la protegida política del expresidente Álvaro Uribe, propone estrategias de seguridad similares a las de aquel gobierno, recordado por debilitar a las FARC pero a gran costo humano. Tanto De la Espriella como Valencia han expresado afinidad con Donald Trump, quien ha incrementado la presión sobre América Latina para redoblar la lucha contra el crimen organizado.
Si ninguno de los candidatos obtiene más del 50 % de los votos, los dos primeros se medirán en una segunda vuelta en junio.
En las calles, las opiniones reflejan la división nacional. María Eugenia, costurera de Bogotá, afirmó que apoyará a De la Espriella pese al costo humano que implique una ofensiva militar, convencida de que los acuerdos de paz solo “recompensan” a los grupos armados. En cambio, Juan Acevedo, sociólogo de 62 años, sostiene que las políticas duras perpetúan el ciclo de violencia y planea votar por Cepeda. “El peligro es regresar a una época en la que muchos crean que la única forma de resolver los problemas es con balas y más guerra”, advirtió.
La jornada electoral envía un mensaje clave a América Latina en momentos en que varios países se debaten entre continuar con políticas progresistas o retornar a modelos de seguridad rígidos. Para muchos colombianos, el resultado definirá no solo el futuro del país, sino el rumbo político de la región.




