Un cisma en la Iglesia católica se ha consumado tras la consagración de cuatro obispos por parte de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) sin el aval del papa León XIV. Este evento, que tuvo lugar el miércoles en Suiza, ha generado una crisis significativa en la relación entre el grupo tradicionalista y la Santa Sede, que había solicitado la cancelación de la ceremonia.

La FSSPX, fundada por Marcel Lefebvre en 1960, ha estado en desacuerdo con la Iglesia oficial desde hace décadas. Este nuevo acto de desobediencia, que se suma a la consagración de obispos en 1988 que llevó a la excomunión automática de Lefebvre, se considera un "pecado de extrema gravedad" según el propio papa León XIV. En su carta del 29 de junio, el pontífice instó a los lefebvrianos a no llevar a cabo la ceremonia, advirtiendo sobre las consecuencias de sus acciones.

Durante la consagración, los obispos fueron ordenados por Pascal Schreiber y Michael Goldade, lo que resultó en una nueva excomunión automática para todos los involucrados. Según el portavoz de la FSSPX, se consideró que "todo castigo y censura impuesto contra este paso no tendrá validez", reafirmando su postura de desobediencia hacia la autoridad papal.

Reacción de la FSSPX ante el Papa

Los miembros de la FSSPX argumentan que su decisión responde a un "estado de necesidad" y que actúan por amor a la tradición de la Iglesia. Uno de los asistentes, André Mabillard, expresó: "Siento que estoy en un camino más seguro hacia el cielo", reflejando la convicción de muchos en el evento sobre la legitimidad de sus acciones.

A pesar de los llamados de la Santa Sede, la FSSPX sigue creciendo. Actualmente, cuenta con seis obispos, 751 sacerdotes, y 264 seminaristas en formación en sus cinco seminarios, además de un número significativo de hermanos y religiosas que representan diversas nacionalidades. Este crecimiento es visto por sus líderes como un intento de "redescubrir la tradición" en el catolicismo.

La reacción desde el Vaticano ha sido contundente. En su último mensaje, el papa León XIV instó a los lefebvrianos a no "laceren la túnica de Cristo", en un llamado a la unidad y el respeto por la autoridad papal. Sin embargo, este mensaje parece haber caído en oídos sordos, ya que la ceremonia se llevó a cabo a pesar de la oposición.

El cisma que se ha desatado podría tener repercusiones profundas en la estructura de la Iglesia católica y en las relaciones entre los grupos tradicionalistas y la jerarquía eclesiástica. La FSSPX, que fue excomulgada en 1988, se encuentra en una encrucijada, con un camino por delante lleno de tensiones y desafíos significativos.

Este nuevo capítulo en la historia de la Iglesia refleja una lucha continua entre la tradición y la modernidad, así como las divisiones dentro de la comunidad católica que podrían afectar a millones de fieles en todo el mundo.
Fuentes: elpais.com, dw.com, vaticannews.va
Mantente al día con más noticias en Radar Boricua.



