José “Piculín” Ortiz es una de las figuras más emblemáticas en la historia del deporte puertorriqueño y un referente del baloncesto mundial. Su legado va más allá de las estadísticas: representa la pasión, el compromiso y el orgullo de llevar la monoestrellada a los escenarios más exigentes.
Tras una brillante carrera universitaria con Oregon State, donde fue nombrado Jugador del Año de la Conferencia Pac-10 en la temporada 1986-87 gracias a su promedio de 22.3 puntos y 8.7 rebotes, Ortiz fue seleccionado por el Jazz de Utah con el turno número 15 del draft de la NBA de 1987. Antes de debutar en la liga estadounidense, decidió jugar en la Liga ACB española con el CAI Zaragoza, y posteriormente participó con Utah en las temporadas de 1988-89 y 1989-90 bajo la dirección de Jerry Sloan. Ese paso inicial por Europa le permitió representar a Puerto Rico en los Juegos Olímpicos de Seúl, en tiempos en que los jugadores NBA no podían integrar selecciones nacionales.
En 2019, su carrera recibió uno de los mayores reconocimientos al ser exaltado al Salón de la Fama de la FIBA, convirtiéndose en el segundo puertorriqueño en lograrlo después de Teófilo “Teo” Cruz. Piculín fue un pilar del Equipo Nacional desde 1983 hasta 2004. Compitió en cuatro Campeonatos Mundiales y cuatro Juegos Olímpicos. “Me siento muy honrado y agradecido. Este es un momento para la historia, un momento importante para Puerto Rico”, expresó entonces.
En el Baloncesto Superior Nacional (BSN), Ortiz dejó una huella imborrable. Consiguió ocho campeonatos: tres con los Atléticos de San Germán (1985, 1991 y 1994) y cinco con los Cangrejeros de Santurce (1998, 1999, 2000, 2001 y 2003). En 2002 fue elegido Jugador Más Valioso. Cerró su carrera con 8,915 puntos, 5,314 rebotes y 1,134 asistencias en 505 juegos de serie regular, antes de retirarse en 2006 con los Capitanes de Arecibo después de 24 temporadas.
Con la Selección Nacional conquistó oro en el Torneo de las Américas de 1995, platas en 1993 y 1997, y bronce en 2003. Obtuvo también oro en los Juegos Panamericanos de 1991, bronce en 1987 y medallas en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Entre sus hitos destacan el cuarto lugar en el Mundial FIBA de 1990 y el sexto en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Es el segundo máximo anotador boricua en Olimpiadas con 417 puntos en 30 encuentros.
Su brillante recorrido en Europa incluyó pasos por el Real Madrid y el FC Barcelona, con quienes conquistó la Copa del Rey y llegó a la final de la Copa de Europa en 1991. Más tarde jugó con Festina Andorra, Unicaja Málaga y los clubes griegos Gymnastikos Larissas, Iraklis Creta y Aris de Tesalónica, con el que ganó la Copa Korac de FIBA.
A lo largo de más de dos décadas, José “Piculín” Ortiz fue sinónimo de excelencia y orgullo deportivo, dejando un legado que lo consagra como uno de los atletas más grandes de Puerto Rico.



