El número de accidentes graves con aviones militares aumentó drásticamente en 2024, según datos internos del Pentágono. Además, varios incidentes ocurridos en 2025 con muertes y pérdida de aeronaves sugieren que la tendencia podría continuar.
Las cifras, presentadas por el Departamento de Defensa al Congreso y obtenidas por The Associated Press, muestran que el índice de accidentes graves por cada 100,000 horas de vuelo creció 55% en el ejercicio presupuestario de 2024 en comparación con cuatro años atrás. El Cuerpo de Marines fue el más afectado, casi triplicando su tasa. Estos llamados percances de clase A son los más serios, ya que provocan muertes o incapacidades permanentes.
Los expertos señalan que el aumento no responde a un solo factor, sino a la suma de problemas: mayores exigencias operativas, el uso de aeronaves riesgosas como el V-22 Osprey y las interrupciones derivadas de la pandemia de COVID-19, que redujo drásticamente el tiempo de vuelo y entrenamiento.
La senadora demócrata por Massachusetts Elizabeth Warren solicitó los datos tras una serie de accidentes mortales con el Osprey. Su oficina compartió las cifras con AP, que las verificó de manera independiente. Entre octubre de 2023 y julio de 2024 murieron 25 militares y empleados civiles del Departamento de Defensa y se destruyeron 14 aeronaves. “Estos índices son increíblemente preocupantes y exigen acción inmediata”, afirmó Warren, quien busca facilitar el acceso del Congreso a los reportes de accidentes para abordar sus causas y prevenir más muertes.
El informe destaca que varios modelos presentan tasas alarmantes. El helicóptero Apache registró 4.5 veces más accidentes graves que hace cuatro años, y el avión de transporte C-130 casi duplicó su tasa en el mismo periodo. El Pentágono no ofreció comentarios al respecto.
John Nance, experto en aviación y ex piloto militar, advirtió que la presión operativa constante sobre los pilotos es una de las principales causas del incremento. “A medida que aumenta el ritmo de las operaciones, aumentan los percances”, dijo, citando despliegues en Afganistán, Yibuti y Arabia Saudí. Nance también apuntó al efecto de la pandemia sobre las capacidades y la seguridad de vuelo.
La lista de incidentes en los últimos meses incluye la pérdida de dos cazas F/A-18 Super Hornet desde el portaaviones USS Harry S. Truman, la caída de un F/A-18 derribado accidentalmente por el USS Gettysburg y el choque en el mar del Sur de China de un caza y un helicóptero del USS Nimitz. Aunque estos casos no dejaron víctimas, sí reflejan fallos preocupantes.
En septiembre de 2025, cuatro soldados murieron al estrellarse un helicóptero Black Hawk durante un entrenamiento en el estado de Washington. Además, una colisión entre un helicóptero militar y un avión de pasajeros sobre Washington D.C. provocó 67 muertes, tras detectarse fallas mecánicas y deficiencias en la respuesta de la Administración Federal de Aviación.
Ante el aumento sostenido de accidentes, la oficina de Warren pidió al Pentágono datos más amplios, de 2019 a 2025, incluyendo percances de clase B y C, y detalles sobre el entrenamiento de pilotos y personal de mantenimiento. La legisladora espera que el Congreso cuente con información suficiente para exigir soluciones al Departamento de Defensa.




