Donald Trump está acostumbrado a las críticas dentro y fuera de su país, pero en su segunda presidencia enfrenta una oposición inusual desde el Vaticano. El papa León XIV, el primer pontífice estadounidense, denunció la beligerancia de Trump frente a Irán como “verdaderamente inaceptable”, tras anunciarse un frágil alto el fuego.
El inédito enfrentamiento entre dos estadounidenses en el centro del poder mundial —Trump, de Queens, y León XIV, de Chicago— refleja visiones opuestas sobre la fe, la moral y la política global. “Son dos hombres de la misma generación, pero muy distintos en valores y experiencias”, explicó Natalia Imperatori-Lee, profesora de teología en la Universidad de Fordham.
León XIV fundamenta su rechazo a la guerra en siglos de doctrina católica sobre la paz y la justicia internacional. “Durante cinco siglos, la Iglesia ha trabajado por normas internacionales sólidas”, dijo el profesor William Barbieri, de la Universidad Católica. Trump, por su parte, ha enmarcado el conflicto en términos espirituales, alentado por líderes evangélicos conservadores que ven su campaña militar como divinamente respaldada.
El Papa respondió en su mensaje del Domingo de Ramos: “Dios no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra”. Más tarde urgió a Trump a buscar “una salida” en Irán, tras calificar de “amenaza contra todo el pueblo iraní” un mensaje del presidente que prometía la destrucción de infraestructuras.
Expertos destacan que León XIV no pretende ser un rival político, pero sus críticas, directas y en inglés, han tenido enorme resonancia. “Elimina cualquier ambigüedad”, señaló Imperatori-Lee. Trump, que celebró su elección como “un gran honor para el país”, no ha respondido a las últimas declaraciones.
León pasó años como misionero y obispo en Perú antes de llegar al papado. Esa experiencia internacional, según analistas, le dio una perspectiva crítica sobre la política exterior estadounidense. “Trump y su gabinete operan bajo una lógica transaccional, mientras el Papa actúa desde un enfoque global”, opinó Barbieri.
Las relaciones entre Washington y el Vaticano se han tensado tanto que, según The Free Press, un funcionario de la administración advirtió a la Iglesia que no interfiriera con el poder militar estadounidense, aunque la Embajada ante la Santa Sede negó tal confrontación.
El académico Steven Millies considera que ambos líderes reflejan la polarización de la sociedad estadounidense, pero con propósitos distintos. “Leo entiende las raíces de la crisis política interna”, dijo. Sin embargo, advirtió que sus intervenciones quizá no cambien la opinión de los fieles: “Las preferencias partidistas siempre superan los compromisos religiosos”.




