Santiago de Chile — Chile se prepara para la llegada al poder, por primera vez en democracia, de la extrema derecha. José Antonio Kast, líder ultraconservador de 60 años, asumirá la presidencia en una ceremonia en Valparaíso, sucediendo al progresista Gabriel Boric. La juramentación contará con la presencia de mandatarios y dignatarios de América y Europa, entre ellos el rey Felipe VI de España, Javier Milei de Argentina, Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil y Daniel Noboa de Ecuador. También asistirán Rodrigo Paz de Bolivia, Santiago Peña de Paraguay, José Raúl Mulino de Panamá, Yamandú Orsi de Uruguay, Luis Abinader de República Dominicana, Rodrigo Chaves de Costa Rica y Nasry Asfura de Honduras.
Aunque se esperaba la participación de figuras como Viktor Orbán, Nayib Bukele y Giorgia Meloni, estos finalmente cancelaron. Se había mencionado también la posible asistencia del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, pero viajará en su lugar el subsecretario Christopher Landau.
Tras la ceremonia, Kast ofrecerá un discurso desde La Moneda, convirtiéndose en el noveno presidente de la democracia chilena y el primero en defender abiertamente el régimen de Augusto Pinochet. Su gabinete de 24 ministros, integrado por 13 hombres y 11 mujeres, combina figuras del sector privado, la academia y dos exabogados del dictador. Ha prometido un “Gobierno de emergencia” centrado en la seguridad, la migración y la economía, además de un recorte de 6,000 millones de dólares en 18 meses sin afectar el gasto social, una propuesta que genera escepticismo entre economistas.
Padre de nueve hijos y miembro del movimiento católico Schoenstatt, Kast se autodefine como defensor de la “grandeza de Chile” y ha prometido una política de mano dura contra la migración irregular y la delincuencia. Su triunfo, con el 58 % de los votos en la segunda vuelta, fue respaldado por partidos de derecha tradicional como la UDI, Renovación Nacional y Evópoli.
Analistas como Rodrigo Pérez de Arce, de la Universidad del Desarrollo, advierten que uno de sus mayores desafíos será gestionar las elevadas expectativas de sus votantes mientras enfrenta la presión de sectores aún más radicales, como el Partido Nacional Libertario, que cuenta con una fuerte representación parlamentaria.
El traspaso de poder con Gabriel Boric tuvo tensiones tras las acusaciones de Kast sobre un presunto ocultamiento de información relacionada con un proyecto de cable digital entre Hong Kong y Chile, algo que Boric negó. El tema incluso provocó sanciones de la Administración de Donald Trump contra funcionarios chilenos. En medio de esta controversia, Kast suspendió las reuniones de transición y viajó a Miami para participar en una cumbre organizada por Trump sobre la influencia china en la región.
De acuerdo con el politólogo Claudio Fuentes, de la Universidad Diego Portales, la decisión de Kast de romper el protocolo de traspaso refleja la influencia de grupos más radicales dentro de su entorno político. El nuevo mandatario deberá también enfrentar un Congreso fragmentado, donde la derecha y ultraderecha están a dos escaños de la mayoría, quedando en manos del populista Partido de la Gente el papel de árbitro legislativo.




