El exjugador José “Cheíto” Cruz confirmó que su hijo, el pelotero Trei Cruz, y la selección de Canadá mantienen un interés mutuo en unir fuerzas para el Clásico Mundial de Béisbol. En entrevista con El Nuevo Día, el también nieto de la leyenda José “Cheo” Cruz no fue contactado por Puerto Rico para participar en el torneo.
Trei Cruz nació en Canadá, lo que lo hace elegible para representar a ese país, aunque también puede actuar por Puerto Rico debido a su ascendencia. De hecho, jugó anteriormente como nativo con los Leones de Ponce en la Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente. Según Cheíto, “una de las cosas que siempre ha querido hacer es jugar en el Clásico. Canadá le mostró interés porque Trei nació allá. Al final del día la decisión es de él y lo voy a apoyar, decida lo que decida”.
El exintegrante del equipo boricua en el Clásico 2006 lamentó que “Puerto Rico, que yo sepa, nunca habló con él”. Añadió que le hubiese gustado ver a su hijo vestir el uniforme boricua.
Trei, de 6′1″ de estatura, es jugador de cuadro y jardinero, y fue incluido en el roster de 40 jugadores de los Tigers de Detroit en 2025, de cara a la temporada 2026 de las Grandes Ligas. En las ligas menores del año pasado, bateó para .279 con 13 jonrones y 66 carreras impulsadas, además de un promedio de embasarse de .411.
Si la oportunidad con Canadá se concreta, la novena norteamericana disputará la primera ronda en Puerto Rico, lo que permitiría a los Cruz celebrar tres generaciones de béisbol desde su natal Arroyo. Si Canadá avanza, jugaría en Houston, ciudad donde Cheo Cruz brilló con los Astros en la década de 1980; su número 25 fue retirado por la organización.
Houston también alberga la Universidad de Rice, donde tanto Cheíto como Trei jugaron y donde Cheíto fungió como dirigente. “Va a ser increíble. Está bien interesante todo lo que puede ocurrir”, expresó Cheíto.
El sueño familiar va más allá del Clásico. Los Cruz aspiran a ver tres generaciones en las Grandes Ligas, algo poco común entre familias latinas. “Sería un tremendo orgullo. Tengo los dedos cruzados hasta que eso pase”, comentó el padre sobre su hijo de 27 años, quien se apresta a participar en el campamento primaveral de los Tigers junto al boricua Javier Báez.
“Él tiene la oportunidad. Ha cambiado bastante su físico, está más grande, con más poder y madurez. Juega una defensa excepcional en varias posiciones, algo que gusta en Detroit y en MLB. Es cuestión de que le den la oportunidad”, concluyó Cheíto Cruz.




