Cataño despide con cariño al exalcalde Edwin Rivera Sierra “El Amolao”

El pueblo de Cataño rindió homenaje al inolvidable Edwin Rivera Sierra, conocido por su cercanía y visión.
Una ceremonia privada fue encabezada por el actual ejecutivo municipal, Julio Alicea Vasallo, alrededor del busto de Rivera Sierra ubicado en el malecón que lleva su nombre

Cataño — Empleados municipales y residentes se reunieron frente al busto del exalcalde Edwin Rivera Sierra, “El Amolao”, para rendirle un homenaje tras su fallecimiento ocurrido este viernes en la mañana. El busto, ubicado en el malecón que lleva su nombre, fue rodeado de rosas y claveles blancos mientras se compartían anécdotas de su servicio y carácter.

Rivera Sierra dirigió la alcaldía de Cataño entre 1987 y 2003. “Dejó su salud trabajando; el que crea que Edwin salió de aquí con chavos se equivocó, porque salió pobre y enfermo, pero cumplió”, destacó el alcalde Julio Alicea Vasallo, quien encabezó el acto. Agregó que había solicitado a la esposa del exalcalde velar sus cenizas en el municipio, pero ella explicó que Rivera Sierra no deseaba homenajes, sino descansar en paz.

Alicea Vasallo recordó que en 2023 la Legislatura aprobó por unanimidad nombrar el malecón de 2.5 millas en honor a Edwin. “Sentó las bases del desarrollo económico, social y cultural. Hoy recogemos sus frutos”, expresó. También evocó la iniciativa de Rivera Sierra de instalar la estatua de Cristóbal Colón en la bahía de Cataño, proyecto que fue criticado en su momento y que nunca se concretó. “Era la idea de un visionario; si se hubiese creído en ella, Cataño sería hoy la ciudad turística más importante de Puerto Rico”, lamentó.

Entre los asistentes se encontraban decenas de “amolaítos”, empleados que comenzaron sus carreras bajo su administración, como el propio alcalde y la vicealcaldesa María de los Ángeles Pérez. Ella recordó que Rivera Sierra le dio su primera oportunidad laboral y lo definió como “el eterno alcalde”. Entre risas, relató un incidente durante la grabación de un programa en la marina de Vieques donde él protagonizó una caída que terminó con una expresión pícara. “Eso era Edwin, cariñoso, humilde y genuino”, dijo emocionada.

Alicea Vasallo narró otra anécdota de cuando el exalcalde le pidió que fuera su chofer por un día. Durante el recorrido, Edwin tomaba nota de los detalles del municipio en una libreta bajo el asiento para corregir apagones o problemas de limpieza. Aquella jornada terminó con una visita al bar Diana, donde Rivera Sierra pidió sus “Palmolive” —así llamaba a las cervezas Heineken por lo suaves que le parecían—. “Pidió Palmolive para todos y dijo que yo pagaba. Eran $14. Los pagué feliz, porque ese día conocí al verdadero Edwin”, contó conmovido.

Vecinos también compartieron recuerdos. Santos Rivera González, de 72 años, destacó su trato afable y su tiempo como chofer que transportaba personas de Bayamón a Cataño. Rosa Cruz Sánchez, de 73 años, lo describió como un alcalde querido y cercano.

La administración municipal gestiona que la plaza pública, actualmente en remodelación y construida bajo el mandato de Rivera Sierra, lleve su nombre. Alicea Vasallo decretó cinco días de duelo por su muerte. Antes de fallecer, Rivera Sierra había pedido ser cremado.

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