Columbia, Carolina del Sur – Legisladores del estado analizan una propuesta que convertiría a Carolina del Sur en el territorio con las leyes de aborto más restrictivas de Estados Unidos. El proyecto plantea castigos severos como décadas de prisión para mujeres que aborten, la prohibición de los dispositivos intrauterinos (DIU) y fuertes limitaciones a la fecundación in vitro.
La medida, que será debatida nuevamente en una audiencia del Senado estatal, eliminaría excepciones actualmente vigentes para casos de violación e incesto, permitiendo el aborto solo si la vida de la mujer está en riesgo. La ley actual prohíbe el procedimiento después de detectar actividad cardiaca fetal, aproximadamente a las seis semanas.
Además, el proyecto convierte en delito facilitar información sobre abortos, lo que preocupa a profesionales de salud. La ginecóloga obstetra Natalie Gregory advirtió que esta legislación transformaría su práctica en un “campo de minas legal”, afectando desde la planificación familiar hasta los tratamientos de fertilidad. Durante una audiencia pública, calificó la propuesta como “una amenaza al tejido de la asistencia sanitaria” y “una pérdida de tiempo y recursos públicos”.
Incluso grupos antiaborto están divididos. Ciudadanos por la Vida de Carolina del Sur rechazó apoyar la medida al considerar que castigar a las mujeres que abortan no es el camino. En contraste, la organización Equal Protection South Carolina respalda el proyecto; su fundador, Mark Corral, afirmó: “El aborto es un asesinato y debe ser tratado como tal”.
La catedrática Mary Ziegler, de la Universidad de California en Davis, explicó que esta división surge de los antiguos mensajes del movimiento antiaborto, que equiparaban el aborto al homicidio, pero evitaban sancionar a las mujeres. Ziegler señala que los grupos llamados “abolicionistas” impulsan ahora medidas más radicales gracias a su creciente influencia política, especialmente en estados conservadores.
En el Senado, la discusión continúa sin un desenlace claro. El republicano Richard Cash, patrocinador del proyecto, liderará el subcomité encargado de su revisión. Aunque ha reconocido posibles problemas en la redacción sobre anticonceptivos y asesoramiento médico, no ha propuesto enmiendas concretas. Por su parte, el líder de la mayoría en el Senado, Shane Massey, afirmó que no se ha tomado decisión alguna sobre si presentar el proyecto al pleno.
El desenlace es incierto, pero la propuesta marca un nuevo punto de inflexión en el debate sobre el aborto en Estados Unidos, tras la anulación del fallo Roe contra Wade en 2022.




