Una poderosa tormenta invernal golpeó California este lunes, provocando tormentas eléctricas, intensos vientos y abundantes nevadas en las zonas montañosas. Millones de residentes del condado de Los Ángeles se encontraban bajo advertencias de inundaciones repentinas, mientras que comunidades afectadas por los incendios forestales del año pasado recibieron avisos de evacuación ante el riesgo de flujos de fango y escombros.
La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, dispuso que los equipos de emergencia y agencias municipales se mantuvieran en alerta para responder ante cualquier eventualidad.
Las condiciones meteorológicas también causaron estragos en las carreteras, desde el condado Sonoma hasta la Sierra Nevada. Según el Departamento de Transporte de California, el tránsito fue detenido temporalmente en ambos sentidos de la autopista interestatal 80, en la frontera con Nevada, debido a derrapes y choques. En Santa Bárbara, un árbol de gran tamaño cayó sobre la autopista 101, lo que obligó a cerrar los carriles hacia el sur.
Los meteorólogos advirtieron que la ladera occidental de la Sierra Nevada, el norte del condado Shasta y partes de la Cordillera Costera podrían acumular hasta 2.4 metros (8 pies) de nieve antes del miércoles por la noche. Las condiciones, señalaron, podrían volver los desplazamientos casi imposibles por la combinación de viento, nieve y baja visibilidad.
“Gran parte de lo que va de 2026 ha parecido primaveral, pero el invierno está listo para demostrar que no ha terminado”, publicó la policía del condado Shasta, alentando a la población a mantenerse alerta.
La Oficina de Servicios de Emergencia de California desplegó bomberos y rescatistas en zonas con alto riesgo de inundaciones y deslaves. En el sur del estado, el parque Six Flags Magic Mountain cerró sus puertas temporalmente y Knotts Berry Farm adelantó su cierre, mientras las estaciones de esquí celebraban la llegada de la esperada nieve tras semanas de clima seco.
En otros estados, las autoridades de Colorado emitieron advertencias por riesgo de incendios debido a temperaturas elevadas, vientos fuertes y condiciones secas. Las ráfagas de hasta 96 kilómetros por hora (60 millas por hora) podrían afectar las llanuras orientales, y también se emitieron alertas de bandera roja para partes de Texas, Nuevo México y Kansas.
La tormenta llega en un contexto de déficit de nieve en gran parte del oeste de Estados Unidos, donde muchos estados registraron la mitad o menos de la precipitación promedio en enero. Aunque la situación en California ha sido algo mejor gracias a las lluvias de diciembre, el pronóstico anticipa varios días de clima severo. El Servicio Meteorológico Nacional en Monterey mantenía vigente un aviso de inundación costera para San Francisco hasta el martes, con chubascos fríos y posibilidad de granizo.
En Wrightwood, una comunidad montañosa situada a unos 130 kilómetros al noreste de Los Ángeles, la agente inmobiliaria Kashawna McInerny relata que aún retira rocas y escombros de su propiedad tras las tormentas de fin de año. “No estamos entrando en pánico todavía. Al menos yo no”, dijo con humor, mientras reforzaba su casa con barreras para protegerla del lodo y el agua.




