Las autoridades suizas informaron que bengalas colocadas sobre botellas de champán habrían causado el incendio en el bar Le Constellation, en el centro de esquí de Crans-Montana, cuando las llamas alcanzaron el techo del local durante la celebración de la víspera de Año Nuevo.
El siniestro dejó 40 personas muertas y 119 heridas, la mayoría jóvenes entre la adolescencia y los veintitantos años. Axel Clavier, un francés de 16 años, relató que sintió que se asfixiaba y logró escapar al romper una ventana. Una de sus amistades murió en la tragedia, considerada una de las peores en la historia reciente de Suiza.
Testigos contaron que camareras entraron con botellas de champán adornadas con bengalas encendidas. Dos mujeres relataron al medio BFMTV que un cantinero alzó a una compañera con una vela sobre una botella y las llamas se extendieron hasta hacer colapsar el techo de madera. La desesperación fue total: una avalancha humana intentaba huir por una estrecha escalera, mientras otros rompían ventanas para escapar.
El papa León envió un telegrama de condolencias al obispo de Sion, pidiendo al Señor que reciba a los fallecidos “en su morada de paz y luz”. En Crans-Montana, los dolientes levantaron un altar con flores y velas, y cientos se reunieron en la iglesia de Montana-Station para orar.
Mathias Reynard, jefe del gobierno regional de Valais, destacó a la radio RTS que en los primeros minutos “fueron los ciudadanos —en gran parte jóvenes— quienes salvaron vidas con su valentía”.
Emanuele Galeppini, un golfista italiano de 17 años, figura entre los desaparecidos. La Federación Italiana de Golf confirmó su muerte. El ministro de Exteriores de Italia, Antonio Tajani, informó que 13 ciudadanos italianos resultaron heridos y seis seguían sin aparecer.
La magnitud del fuego complicó la identificación de los cuerpos, obligando a las familias a entregar muestras de ADN. Las autoridades mantienen abierta la investigación para determinar responsabilidades. En redes sociales, continúan circulando fotos de personas desaparecidas mientras la comunidad internacional lamenta el desastre.
Crans-Montana, una de las estaciones de esquí más prestigiosas de los Alpes y sede habitual de la Copa del Mundo, intenta recuperarse del horror tras una noche destinada a celebrar el inicio de 2026.




