Belén, Cisjordania — Tras dos años de silencio y comercios cerrados, las luces rojas volvieron a brillar en las calles de Belén. El restaurante familiar de John Juka, que permaneció vacío durante las pasadas Navidades, volvió a llenarse de familias y risas, marcando un respiro en medio de los efectos del conflicto en Gaza. “Ya no es como antes de la guerra, pero es como si la vida volviera de nuevo”, dijo el joven de 30 años.
El regreso de las celebraciones navideñas al tradicional lugar de nacimiento de Jesús se da mientras un frágil alto el fuego se mantiene en Gaza. Los palestinos ven en estas festividades una oportunidad para reconstruir la esperanza en una región herida por la violencia.
El turismo, vital para la economía local, había colapsado desde 2023, cuando Hamás lanzó un ataque contra el sur de Israel y las fuerzas israelíes respondieron con una ofensiva que, según el Ministerio de Sanidad de Gaza, ha dejado más de 70,000 palestinos muertos. “Cuando tenemos 10,000 visitantes durmiendo en Belén, todos trabajan: el carnicero, el supermercado, todo el mundo”, explicó el alcalde Maher Nicola Canawati. Pero la guerra hizo desaparecer ese sustento. La tasa de desempleo se disparó del 14% al 65%, y unas 4,000 personas migraron en busca de oportunidades.
Pese a ello, Canawati decidió reavivar el “espíritu de la Navidad y la esperanza”. Con un árbol de Navidad iluminando la Plaza del Pesebre, los residentes celebraron una misa por la paz mientras la ciudad, de mayoría musulmana, recordaba su relevancia espiritual y turística. “Esto envía un mensaje al mundo: los palestinos amamos la vida y queremos una solución pacífica”, expresó el alcalde.
En noviembre, las visitas turísticas alcanzaron su nivel más alto desde el inicio del conflicto, y se espera que la ocupación hotelera llegue al 70% durante la temporada festiva. “Los turistas por fin se sienten seguros para volver”, dijo Juka, quien reabrió su restaurante en agosto. Aun así, la mayoría de los asistentes a las celebraciones fueron locales, y las fiestas no alcanzaron el tamaño de años anteriores.
Las tensiones, sin embargo, persisten. El ejército israelí mantuvo operativos en Cisjordania y reportó la muerte de dos palestinos en un incidente en Hebrón. La ONU alertó sobre el impacto económico de estas acciones, al tiempo que los ataques de colonos israelíes alcanzaron niveles récord. El primer ministro Benjamin Netanyahu los calificó como obra de “un puñado de extremistas”.
Issa Montas, residente de Ramala, lamentó la violencia que enfrenta el territorio. “Nadie puede detenerlos, ni el ejército ni la policía. Les permiten hacerlo”, dijo con frustración, aunque admitió sentir esperanza al ver nuevamente a los niños corriendo por la plaza entre música árabe y villancicos.
Belén, ciudad símbolo de la fe cristiana y de la resistencia palestina, revive su Navidad entre rezos, luces y una tenue pero persistente esperanza en la paz.




