Las condiciones marítimas continúan retrasando la evaluación de la barcaza encallada en la entrada de la bahía de San Juan, cuyo casco exterior presenta daños, confirmó la Guardia Costera. Hasta el momento, no hay indicios de derrame de combustible.
En entrevista con El Nuevo Día, el portavoz de la Guardia Costera, Ricardo Castrodad, explicó que el fuerte oleaje ha impedido que personal técnico aborde la embarcación para inspeccionar directamente los tanques que contienen diésel residual.
«Estamos reunidos con la compañía de salvamento. Pero las condiciones del tiempo no permiten que se pueda hacer nada con esa barcaza ahora mismo en cuestión de montarse encima. Está sufriendo el embate del oleaje y eso es una situación bien insegura», expresó.
La barcaza, propiedad de Harbor Bunkering, presenta roturas en la parte exterior del casco tras impactar las piedras del área. Sin embargo, aún no se ha determinado si los tanques internos donde se almacena el combustible residual han sufrido daños.
«Todavía tenemos que evaluar si esos tanques han tenido alguna rotura (…) Pero en estas condiciones del tiempo no es seguro poner la vida de nadie en riesgo», indicó Castrodad.
Dentro de la embarcación permanece menos de 1,000 galones de diésel liviano, distribuidos en los tanques principales y en los que se utilizan para operar las bombas, luego de haber descargado su contenido en las Islas Vírgenes.
«No tenemos constancia de que haya una ruptura o descarga de diésel (…) Pero, si hubiese una descarga ahora mismo, sería muy difícil recuperarla por el embate del oleaje», sostuvo.
Castrodad explicó que el diésel liviano tiende a evaporarse y dispersarse con el movimiento del mar. «Si fuese, por ejemplo, búnker-C —ese petróleo pesado que se pega a las rocas y a los animales— sería otra situación, porque podría permanecer por mucho tiempo y llegar a las playas. Pero no representa el mismo riesgo que ese tipo de combustible», añadió.
La evaluación requerirá que personal especializado pueda entrar de manera segura, lo que podría incluir técnicos y un químico marino para ventilar los espacios internos antes de inspeccionar tanque por tanque.
Mientras tanto, las compañías de salvamento elaboran el plan para remover la embarcación, el cual deberá ser evaluado por la agencia federal antes de iniciar cualquier operación.
La barcaza era remolcada el lunes desde St. Thomas hacia San Juan cuando, por razones que aún se investigan, se desprendió la conexión con el remolcador y encalló frente al Castillo San Felipe del Morro.




