Antes de marcar el 9-1-1 por situaciones como no hallar una mascota o las llaves, la ciudadanía debe evaluar si se trata realmente de una emergencia. Así lo advirtió el comisionado del Negociado del Sistema de Emergencias 9-1-1, José Reyes Cañada, quien destacó que este tipo de llamadas puede retrasar la atención a personas en riesgo de vida.
Según Reyes Cañada, el Negociado recibe entre 4,800 y 4,900 llamadas diarias, y estima que el 70% no corresponden a emergencias. Ante esa realidad, se lanzó la campaña educativa “No es lo mismo una urgencia que una emergencia. Usa el 9-1-1 con responsabilidad. Aquí salvamos vidas”, para orientar al público sobre el uso correcto del sistema.
“El uso incorrecto del 9-1-1 puede retrasar la atención de personas que enfrentan situaciones críticas como un infarto, un accidente grave, un incendio o un incidente de violencia”, señaló. Añadió que el personal del sistema trabaja las 24 horas, los siete días de la semana, para coordinar respuestas rápidas ante emergencias reales, y subrayó la importancia de promover una cultura de responsabilidad ciudadana.
La iniciativa busca aclarar las diferencias entre urgencia y emergencia. Según el Negociado, una emergencia es cualquier situación que representa peligro inmediato para la vida, la salud, la seguridad o la propiedad y que requiere respuesta urgente. En cambio, una urgencia puede necesitar atención, pero no implica movilizar de inmediato a policías, paramédicos o bomberos.
Reyes Cañada explicó que una de las funciones principales del personal del 9-1-1 es filtrar las llamadas y canalizar solo las que corresponden a emergencias reales. Comentó que existen casos en que las personas reportan, por ejemplo, una goma vacía. “A lo mejor para una persona es una urgencia, pero no es lo mismo si ocurre en un área rural que en medio del expreso; ya eso sería una emergencia”, detalló.
Del 70% de llamadas catalogadas como urgencias, muchas provienen de personas mayores que viven solas o de menores que marcan el número por accidente. Reyes Cañada recordó que los celulares modernos pueden realizar llamadas al 9-1-1 aunque no tengan tarjeta SIM, por lo que recomendó no permitir que los niños jueguen con estos equipos.
El comisionado recordó que el artículo 238 del Código Penal de Puerto Rico prohíbe el uso indebido de las líneas de emergencia. Indicó que una persona cumple condena actualmente por haber realizado numerosas llamadas falsas al sistema, intimidando incluso a los operadores. Se refirió al caso de Carlos Soto Rodríguez, quien se declaró culpable en 2023 de hacer 20,000 llamadas al 9-1-1 sin reportar emergencias reales. Según Reyes Cañada, este tipo de casos ha disminuido en el último año.




