MELBOURNE, Australia – Miles de personas se congregaron el domingo por la noche en la icónica playa de Bondi, en Sídney, para rendir homenaje a las víctimas del ataque armado ocurrido una semana antes durante un festival judío, donde murieron 15 personas. La ceremonia, realizada bajo un fuerte dispositivo de seguridad, reunió a dolientes, líderes políticos y representantes religiosos.
El Primer Ministro, Anthony Albanese, asistió junto a los exmandatarios John Howard y Scott Morrison, además de la Gobernadora General, Sam Mostyn, quien representa al Rey Carlos III. En total, más de 10,000 personas participaron del evento, proclamado como un Día Nacional de Reflexión, el primero desde la masacre de Tasmania en 1996.
El Presidente de la Junta de Diputados Judíos de Nueva Gales del Sur, David Ossip, calificó el hecho como “el punto más bajo del antisemitismo en nuestro país” y exhortó a que “la luz empiece a eclipsar la oscuridad”. Durante su intervención, la multitud abucheó a Albanese y aplaudió a la líder opositora, Sussan Ley, quien se opone al reconocimiento oficial de un Estado palestino.
El Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, criticó a Albanese por esa postura, afirmando que su respaldo a un Estado palestino “echa leña al fuego antisemita”. El Gobierno australiano prometió revisar la actuación de las fuerzas de seguridad y reforzar la legislación sobre armas. En la reunión de emergencia posterior al atentado, los líderes acordaron limitar el número de armas que una persona puede poseer.
Durante la vigilia, se proyectaron las imágenes de las víctimas, de entre 10 y 87 años, y se encendieron velas tanto en Bondi como en hogares de todo el país a las 18:47 horas, la hora exacta del ataque. Las cadenas de televisión y radio guardaron silencio.
Un mensaje del héroe sirio Ahmed al Ahmed, herido al intentar detener a uno de los tiradores, estremeció a la multitud: “El Señor está cerca de los quebrantados de corazón. Hoy estoy con vosotros, hermanos y hermanas”. Su padre encendió una vela en la menorá durante la última noche de Janucá.
Mostyn invitó a mujeres de distintas creencias a colocar flores en el monumento improvisado erigido frente al mar. Más tarde leyó un mensaje del Rey Carlos III y la reina Camilla, quienes expresaron sentirse “horrorizados y entristecidos por el ataque antisemita más espantoso contra personas judías en Bondi Beach”.
Las banderas ondearon a media asta en todo el país y edificios gubernamentales se iluminaron de amarillo. Mientras tanto, las investigaciones confirmaron que los sospechosos del ataque, Naveed Akram, de 24 años, y su padre, Sajid Akram, de 50, murieron abatidos por la policía. Las autoridades sanitarias informaron que 13 personas permanecen hospitalizadas.
El copresidente del Consejo Ejecutivo de los Judíos Australianos, Alex Ryvchin, aseguró que las familias de las víctimas se sienten “trágica e imperdonablemente defraudadas” por la falta de acción frente al aumento del antisemitismo desde 2023. En tanto, la policía incrementó la presencia de agentes armados en la zona, en medio de críticas por la falta de equipo adecuado durante la emergencia inicial.
Australia continúa en luto nacional mientras la sociedad busca respuestas ante una de las tragedias más dolorosas en su historia reciente.




