Durante días, Luis Ramírez observó con desconfianza a dos hombres vestidos como trabajadores de servicios públicos frente al restaurante de su familia en los suburbios de Minneapolis. Llevaban chalecos reflectores y cascos blancos incluso dentro de su vehículo, que exhibía el nombre de un electricista inexistente. Al volver a verlos, Ramírez, de 31 años, grabó el momento en que los encaró. En el video, los hombres ocultan sus rostros y parecen llevar equipo táctico. “A esto se destina el dinero de nuestros contribuyentes: a alquilar estos vehículos con placas falsas para venir aquí a vigilar mi negocio”, reclama.
Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional e Inmigración y Aduanas no comentó si los individuos eran agentes federales, pero reportes similares se han vuelto frecuentes. Observadores legales y funcionarios afirman que, en medio de la actual campaña de represión migratoria en Minnesota, han aumentado las denuncias de agentes que se hacen pasar por obreros, repartidores e incluso activistas anti-ICE. Aunque no todos los casos han sido verificados, han generado temor en un estado ya tensionado por las tácticas impulsadas bajo la administración Trump.
Naureen Shah, directora de defensa de inmigración de la ACLU, advirtió que estos métodos fomentan la desconfianza pública. Recordó que el uso de disfraces para entrar en hogares sin orden judicial se volvió más común durante el primer mandato del presidente Donald Trump, motivando incluso demandas por suplantación de policía local.
Activistas en Minneapolis aseguran haber visto vehículos que aparentan pertenecer a trabajadores, con animales disecados o calcomanías falsas para desviar la atención. Según el grupo Unidos MN, agentes federales se han presentado en obras de construcción disfrazados, aunque sin realizar arrestos.
Otro foco de alarma han sido las tablillas falsas o intercambiadas. El gobernador demócrata Tim Walz y otros funcionarios reportaron su uso, lo que viola la ley estatal. La anticuaria Candice Metrailer contó que dos hombres llegaron a su tienda buscando tablillas antiguas “recientes”. Tras sospechar, verificó una tablilla en una base de datos colaborativa utilizada para rastrear vehículos vinculados al ICE y encontró coincidencias con el edificio federal Whipple. Ella reportó el incidente al fiscal general; el DHS no respondió.
Defensores de la aplicación estricta de las leyes migratorias aseguran que estos métodos responden a los esfuerzos de activistas que alertan públicamente sobre movimientos del ICE. Scott Mechkowski, ex subdirector de ejecución del ICE en Nueva York, dijo que nunca había visto tanta “obstrucción” y que era lógico que los agentes adaptaran sus tácticas. Sin embargo, reconoció que disfrazarse de trabajadores no era una práctica habitual durante su carrera.
El DHS confirmó este verano que un hombre con chaleco de construcción era un agente en vigilancia. En Oregón, una empresa de gas natural tuvo que publicar guías para evitar confusiones tras reportes de suplantación.
Ramírez, por su parte, confesó que desde su encuentro permanece en alerta, al punto de detener recientemente a un cerrajero por temor a que fuera un agente encubierto, hasta descubrir que solo era un residente del área.




