Dubái, Emiratos Árabes Unidos — Los continuos ataques de Irán contra el tráfico marítimo y la infraestructura energética impulsaron el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril el jueves, mientras Estados Unidos e Israel intensificaban sus ofensivas contra la República Islámica sin señales de un fin cercano al conflicto.
Irán atacó un buque portacontenedores frente a Dubái, provocó un incendio cerca del aeropuerto de Bahrein, lanzó un dron contra un yacimiento petrolero saudí y obligó a Irak a detener operaciones en todas sus terminales petroleras tras un ataque en el puerto de Basora. La ofensiva desafió una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que exigía el cese de los ataques contra los vecinos del Golfo.
Las sirenas sonaron en Jerusalén al interceptarse misiles iraníes y, horas después, explosiones sacudieron otra vez la ciudad. En respuesta, Israel lanzó una “ola de ataques a gran escala” sobre Teherán y Líbano, donde 11 personas murieron en horas de la madrugada. Desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero, Irán ha intentado presionar con su impacto económico global.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que no se retirará hasta “terminar el trabajo”, asegurando que Irán está “prácticamente destruido”. En Teherán, el nuevo líder supremo, ayatolá Mojtaba Jamenei, aún no ha aparecido en público, mientras el presidente Masoud Pezeshkian condicionó el fin de la guerra al reconocimiento de los “derechos legítimos” de Irán y al pago de reparaciones.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió que cualquier intento de invadir las islas de Irán “hará correr la sangre de los invasores por el golfo Pérsico”. Fuentes estadounidenses especulan que Washington podría atacar la isla de Kharg, principal terminal petrolera iraní.
El tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, paso de una quinta parte del petróleo mundial, se encuentra casi paralizado. El crudo Brent, referencia internacional, subió un 9 %, superando los 100 dólares por barril y acumulando un alza del 38 % desde el inicio de la guerra.
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución para detener los “atroces ataques” de Teherán, pero los bombardeos continuaron. Kuwait, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí reportaron ataques con drones e incendios; Irak suspendió sus exportaciones petroleras tras un ataque mortal en Basora. En Dubái, CitiBank cerró casi todas sus sucursales ante amenazas iraníes a instituciones financieras.
Jerusalén, Beirut y Teherán también sufrieron explosiones. En Líbano murieron al menos ocho personas y 31 resultaron heridas en ataques israelíes. En la capital iraní, ataques con drones mataron a diez personas. Hasta ahora, se reportan 634 muertos en Líbano, más de 1,300 en Irán y 12 en Israel. Estados Unidos ha perdido siete soldados y otros ocho resultaron gravemente heridos, mientras cientos de miles de personas han sido desplazadas.
La escalada bélica en el Golfo Pérsico mantiene en vilo a los mercados globales y amenaza con extender una crisis energética de dimensiones mundiales.




