Kiev — Rusia lanzó durante la madrugada cientos de drones y decenas de misiles contra Kiev y otras ciudades ucranianas, dejando al menos 18 civiles muertos y más de 100 heridos, informaron las autoridades el martes. En Dnipro, los equipos de rescate recuperaron de entre los escombros los cuerpos de un niño de 3 años, una madre y su hijo de 8 años. Las explosiones retumbaron por varias horas, con un saldo de doce víctimas en Dnipro y seis en la capital.
Los habitantes de Kiev se habían preparado para un ataque tras las advertencias rusas sobre una ofensiva masiva y la recomendación a los diplomáticos extranjeros de abandonar la ciudad. El presidente Volodymyr Zelensky pidió más apoyo a Estados Unidos y a Europa, afirmando que el bombardeo fue “una declaración explícita de Rusia” y que sin defensas antimisiles los ataques continuarían.
Mientras tanto, el presidente ruso Vladímir Putin intensificó la ofensiva aérea y ordenó el lanzamiento de un misil hipersónico Oreshnik, el tercero de este tipo en la guerra de cuatro años. Rusia busca aprovechar la escasez de misiles Patriot en Ucrania, situación que deja a la población civil más expuesta.
El ataque habría incluido 73 misiles y 656 drones, según la fuerza aérea ucraniana. Las defensas lograron interceptar 40 misiles y 602 drones. En Kiev, Iryna Salikova, de 37 años, contó que se refugió con su hija de 3 años en la bañera mientras los proyectiles caían sobre la ciudad. “Gracias a Dios estamos vivas”, dijo al amanecer.
Putin, por su parte, intenta revertir el impacto de un conflicto que comenzó en febrero de 2022 y que, según analistas occidentales, ha puesto a sus tropas en una posición cada vez más complicada. Los drones ucranianos habrían interrumpido las líneas de abastecimiento rusas y atacado objetivos estratégicos en su territorio.
El Ministerio de Defensa ruso confirmó que los ataques estaban dirigidos contra instalaciones militar-industriales en varias regiones, entre ellas Kiev, Poltava, Járkiv y Zaporiyia. Sin embargo, las víctimas civiles fueron numerosas. En la capital, se reportaron cuatro muertos y 63 heridos, entre ellos tres menores. Los daños afectaron viviendas, garajes y autos.
En Járkiv, al menos 14 personas resultaron lesionadas. “Ahora no tengo dónde vivir, el apartamento está completamente destruido”, contó Olena Dniprovska, de 65 años, vecina de Kiev cuyo hogar quedó reducido a ruinas tras la explosión.
Zelensky reiteró su llamado a la comunidad internacional para fortalecer la defensa aérea del país, mientras Putin prometió continuar los ataques. La guerra, que ya entra en su quinto año, sigue cobrándose un alto costo humano y material.



