El ejército de Estados Unidos criticó duramente a Irán por romper un frágil alto el fuego luego de que Kuwait denunciara haber sido blanco de un ataque, en un episodio que amenaza con entorpecer las negociaciones para poner fin a la guerra.
El Comando Central estadounidense informó que Kuwait interceptó misiles lanzados por Irán la noche del miércoles y describió la agresión contra su aliado en el golfo Pérsico como una “flagrante violación del alto el fuego”.
Kuwait había anunciado un ataque en su territorio, mientras Irán sostuvo que respondió a una ofensiva previa al disparar contra una base estadounidense en un país del golfo no identificado. El Ministerio de Exteriores kuwaití condenó la acción, acusando a Irán de cometer una “agresión flagrante”.
Durante la semana, Estados Unidos e Irán han intercambiado ataques, pese a que el presidente Donald Trump aseguró que su administración está avanzando en las conversaciones para poner fin al conflicto. El Pentágono indicó que el lunes ejecutó “ataques defensivos” en el sur de Irán contra sitios de lanzamiento de misiles y embarcaciones con minas. El miércoles, fuerzas estadounidenses destruyeron cuatro drones iraníes cerca del estrecho y atacaron una estación terrestre en Bandar Abbas que planeaba lanzar un quinto dron, según funcionarios que hablaron bajo anonimato.
La Guardia Revolucionaria de Irán confirmó un ataque cerca del Aeropuerto Internacional de Bandar Abbas y dijo haber respondido contra la base aérea desde donde se originó el asalto, sin confirmar si se trató de Kuwait.
El ejército kuwaití señaló que sus sistemas de defensa interceptaron misiles y drones entrantes, sin ofrecer más detalles sobre los objetivos. Kuwait alberga el cuartel avanzado del Ejército Central de Estados Unidos, así como bases aéreas y navales, y ha sido objeto de ataques previos de Irán y milicias chiíes en Irak antes del alto el fuego de abril.
El incidente ocurre mientras Oriente Medio permanece en tensión y las conversaciones de paz carecen de avances concretos. Trump busca alcanzar un acuerdo que reabra el estrecho de Ormuz, vital para el tránsito global de petróleo y gas, y que Irán abandone su programa de enriquecimiento de uranio. Teherán, por su parte, exige el levantamiento de sanciones económicas y la liberación de activos congelados para aliviar su economía. El cierre del estrecho ha disparado los precios del petróleo y del combustible a nivel mundial, sumando presión política en Washington.




