West Bloomfield, Michigan — Ayman Mohamad Ghazali, de 41 años, ciudadano estadounidense naturalizado y nacido en Líbano, fue abatido por agentes de seguridad tras embestir con su vehículo una sinagoga en Michigan y abrir fuego con un rifle, en lo que el FBI catalogó como un acto de violencia contra la comunidad judía. El hecho ocurrió en el Templo Israel de West Bloomfield Township, cerca de Detroit, y desató momentos de tensión cuando el vehículo se incendió dentro del edificio.
Según informaron las autoridades, dentro del templo había unas 140 personas —106 niños y más de 30 miembros del personal—, pero ninguna resultó herida. La directora de desarrollo estratégico, Cassi Cohen, relató que escuchó un fuerte estruendo y se refugió con parte del personal tras escuchar el impacto. Un guardia de seguridad quedó inconsciente tras ser golpeado por el vehículo y 30 agentes fueron atendidos por inhalación de humo.
El Departamento de Seguridad Nacional confirmó que Ghazali llegó a Estados Unidos en 2011 como cónyuge de un ciudadano estadounidense y se nacionalizó en 2016. Un funcionario libanés señaló que el atacante había perdido recientemente a cuatro familiares —dos hermanos y dos sobrinos— en un ataque aéreo israelí ocurrido el 5 de marzo en la ciudad libanesa de Mashgharah. Su cuñada resultó gravemente herida. Las víctimas cenaban al romper el ayuno del Ramadán cuando fueron alcanzadas por el bombardeo.
El ataque contra la sinagoga se produce en un contexto de creciente tensión en Oriente Medio, donde Israel intensificó sus operaciones militares en Líbano contra el grupo Hezbollah, respaldado por Irán. La gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, condenó el acto y pidió reducir la retórica de odio, mientras que la senadora Elissa Slotkin elogió la rápida respuesta de la seguridad privada. “Si no hubieran hecho su trabajo casi a la perfección, estaríamos hablando de una inmensa tragedia”, dijo Slotkin. Whitmer añadió: “Esto va dirigido a bebés que son judíos. Eso es antisemitismo en su máxima expresión”.
Después del ataque, padres corrieron a buscar a sus hijos, y muchos se reunieron en un centro comunitario cercano. Allison Jacobs, madre de una niña de 18 meses, dijo que recibió un mensaje de tranquilidad de una maestra antes de enterarse de lo ocurrido. “No hay palabras. Estaba en shock total”, contó.
El FBI advirtió además sobre posibles riesgos de ataques relacionados con la tensión internacional, y el presidente Donald Trump calificó el incidente como “una cosa terrible”. Este es el segundo ataque violento en lugares de culto en Michigan en menos de un año.
El condado de Oakland, donde se localiza el Templo Israel, es el segundo más poblado del estado y concentra gran parte de la comunidad judía del área de Detroit. El Templo cuenta con cerca de 12,000 miembros, según su propio portal.




