El Cairo – Los musulmanes de todo el mundo se preparan para el inicio del mes sagrado del Ramadán, una etapa de ayuno, oración, reflexión espiritual y solidaridad. Este año, se espera que comience el 18 o 19 de febrero, dependiendo del avistamiento de la Luna creciente, según las autoridades islámicas en cada país. Curiosamente, su comienzo coincidirá aproximadamente con el Miércoles de Ceniza, día de ayuno y penitencia para los católicos.
El Ramadán es el noveno mes del calendario lunar islámico y uno de los cinco pilares del islam, junto con la profesión de fe, la oración, la limosna y la peregrinación. Durante este periodo, los fieles se abstienen de comer y beber desde el amanecer hasta la puesta del sol. Al final del día, rompen el ayuno con el “iftar”, una comida que suele compartirse con familiares, amigos o personas necesitadas. Antes del amanecer, se toma el “suhoor”, una comida que ayuda a hidratar y nutrir el cuerpo antes de la jornada de ayuno.
El ayuno se considera un acto de adoración y una forma de acercarse a Dios mediante el autocontrol, la gratitud y la empatía con los pobres. Aquellos que no pueden ayunar por enfermedad o viaje están exentos, pero deben recuperar los días más adelante.
La caridad es una práctica esencial durante el mes. En muchos lugares, los musulmanes reparten comidas y cajas con productos básicos, o colaboran en iftares comunitarios. Al finalizar el Ramadán llega la festividad del Eid al-Fitr, una celebración que marca el cierre del mes de ayuno.
Además de su dimensión espiritual, el Ramadán tiene un fuerte componente social y cultural. En los países árabes es común adornar hogares con faroles y luces. En Egipto, los faroles coloridos llenan las calles y se escuchan los tambores del “mesaharati”, que despierta a los fieles para la comida del suhoor. En Indonesia, las tradiciones varían entre regiones: en Aceh se sacrifica ganado durante las festividades de Meugang, y en Tangerang, los habitantes se bañan en el río Cisadane como símbolo de purificación. En la isla de Sumatra, niños y niñas desfilan con antorchas cantando melodías islámicas.
En otros países, como Estados Unidos, los fieles se reúnen en mezquitas y centros islámicos para orar y compartir el iftar, fomentando la unión comunitaria. También se realizan comidas interreligiosas que promueven el diálogo y la convivencia entre distintas creencias.
Durante este mes, algunos países transmiten nuevas series de televisión que se estrenan especialmente en Ramadán, mientras que los mercados y centros urbanos se llenan de vida. Aunque ciertos sectores temen que el carácter comercial reste valor espiritual a la celebración, otros consideran que, con moderación, la alegría social forma parte del espíritu del Ramadán.




