La Habana – Los prolongados apagones afectarán este sábado simultáneamente hasta el 51.5% de Cuba durante las horas de mayor consumo, entre la tarde y la noche, según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE) recopilados por la agencia EFE.
Cuba enfrenta una profunda crisis energética desde mediados de 2024, agudizada por el bloqueo petrolero impuesto por el Gobierno de Estados Unidos desde enero. Las medidas de Washington, calificadas por las Naciones Unidas como “acciones que vulneran los derechos humanos”, han complicado aún más la situación del sistema eléctrico nacional.
Los cortes de electricidad, que en algunos lugares alcanzan entre 15 y 20 horas diarias, han paralizado casi por completo la economía y provocado malestar social con protestas en distintos barrios de La Habana y otras zonas del país. En el último año, la isla ha sufrido siete apagones nacionales, los dos últimos ocurridos en una misma semana del pasado marzo.
De acuerdo con la UNE, adscrita al Ministerio cubano de Energía y Minas, para el horario pico de este sábado se dispondrá de una capacidad de generación de 1,515 megavatios (MW), frente a una demanda estimada de 3,000 MW. El déficit de generación será de 1,485 MW, mientras que la afectación real podría alcanzar los 1,515 MW para evitar apagones desordenados.
El informe técnico señala que siete de las 16 unidades termoeléctricas del país permanecen fuera de servicio por averías o mantenimiento. Estas plantas aportan cerca del 40% de la matriz energética. Otro 40% proviene de motores de generación alimentados con diésel y fueloil, parados desde enero debido a la falta de combustible atribuida a las presiones estadounidenses. El 20% restante procede de fuentes renovables y gas.
Cuba necesita aproximadamente 100,000 barriles de petróleo diarios para satisfacer su demanda energética, de los cuales solo 40,000 provienen de la producción nacional. Expertos independientes atribuyen la crisis a una combinación de fallos estructurales e infrafinanciación en el sector, sumados al actual bloqueo de Estados Unidos. El Gobierno cubano, por su parte, enfatiza el impacto de las sanciones y acusa a Washington de practicar una “asfixia energética”.
La economía cubana, que se ha contraído un 15% en los últimos cinco años, se encuentra prácticamente paralizada por la falta de electricidad, mientras el descontento social crece ante las constantes interrupciones del servicio.




