Washington – El almirante Frank “Mitch” Bradley, comandante del Mando de Operaciones Especiales de Estados Unidos, se presenta este jueves ante el Capitolio para una sesión informativa clasificada con legisladores clave del Congreso, en medio de una investigación sobre un ataque militar en aguas internacionales cerca de Venezuela.
Según reveló The Washington Post, Bradley habría ordenado el 2 de septiembre disparar contra dos personas que sobrevivieron a un primer ataque contra un presunto barco de narcotraficantes, siguiendo una directiva del secretario de Defensa, Pete Hegseth, de “matar a todo el mundo”. El caso desató cuestionamientos sobre la legalidad de la operación.
El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, calificó el incidente como “un asunto increíblemente serio” que podría tener consecuencias legales para miembros de las fuerzas armadas. Legisladores de ambos partidos exigen una rendición de cuentas completa y acceso a los registros oficiales de la misión.
Hegseth, respaldado públicamente por el presidente Donald Trump, ha defendido su actuación y argumenta que la confusión tras el primer ataque fue producto de la “niebla de guerra”. Aunque asegura no haber participado en el segundo ataque, afirmando que Bradley tenía “plena autoridad”, la presión política sobre él continúa aumentando.
El inspector general del Departamento de Defensa aguarda publicar un informe sobre el uso de la aplicación Signal por parte de Hegseth en otras operaciones militares, documento que algunos consideran compromete la seguridad del personal.
Bradley, con más de tres décadas de servicio en los SEAL y operaciones conjuntas, fue ascendido a almirante este año con apoyo unánime del Senado. Legisladores como Mark Warner y Thom Tillis elogiaron su trayectoria, aunque advirtieron que, si se confirma que los supervivientes fueron atacados deliberadamente, “quien tuviera conocimiento o responsabilidad deberá rendir cuentas”.
Los comités de Servicios Armados y de Inteligencia buscan determinar qué órdenes dio Hegseth, quién autorizó el segundo ataque y cuáles fueron las reglas de enfrentamiento aplicadas. Legisladores demócratas como Jack Reed han solicitado los videos completos, las órdenes ejecutivas y la información de inteligencia que justificó la acción militar.
Fuentes familiarizadas con el operativo aseguran que los oficiales sabían que había supervivientes en el agua, pero justificaron el segundo ataque como necesario para hundir el barco. Mientras, miembros republicanos afines a Trump han defendido la ofensiva, calificando de válida la lucha contra los “narcoterroristas”.
Desde septiembre, más de 80 personas han muerto en la serie de ataques. El senador Richard Blumenthal advirtió que el operativo refleja “una campaña militar desarrollada en un terreno legal inestable” y responsabilizó directamente a Hegseth, aunque no diera una orden explícita de atacar a los supervivientes.




