El cierre del gobierno federal provocó desajustes y largas filas en el Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín, en Isla Verde, donde el martes por la mañana miles de pasajeros enfrentaban demoras que llegaban hasta las afueras del área de JetBlue.
Aerostar Airport Holdings, operador del aeropuerto, informó inicialmente que el tiempo de espera en la zona de inspección de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) alcanzó los 58 minutos y recomendó a los viajeros llegar con al menos cuatro horas de anticipación. Sin embargo, horas más tarde, la empresa confirmó que la fila regular se redujo a cinco minutos y la de TSA PreCheck a menos.
Durante la jornada, viajeros compartieron sus experiencias con El Nuevo Día. Ishtar Hernández Ferrero, residente en San Juan, relató que llegó cuatro horas antes y aconsejó “llevar algo para leer, agua y usar el baño antes de empezar la fila”.
Por su parte, Angie Royce, visitante de California, señaló que aunque la fila parecía “intimidante”, avanzaba rápido. Añadió que tres horas de antelación podrían bastar, pero invitó a cada persona a actuar según su comodidad.
Royce también indicó que entiende la causa de las largas esperas y comentó que “no cree que los empleados deban trabajar sin ser pagados”.
No todos los viajeros tuvieron suerte. Dancelys García, cubana residente en Phoenix, perdió su vuelo porque solo un terminal de la TSA estaba operando. “Llegamos temprano, pero el vuelo ya se había ido. Ahora tengo que esperar hasta mañana. Les recomiendo venir cinco horas antes”, contó, mientras lamentaba los gastos adicionales por la estadía forzada.
Aerostar explicó que, aunque los tiempos de espera mejoraron significativamente, la recomendación de llegar con cuatro horas de anticipación sigue vigente. “Los tiempos pueden variar según el itinerario y la disponibilidad del personal de TSA, quienes continúan laborando voluntariamente en medio de grandes retos. Agradecemos su paciencia”, indicó la empresa en una publicación en Instagram.
La situación refleja el impacto del cierre del gobierno federal en los servicios de seguridad aeroportuaria, un escenario que puso a prueba tanto la paciencia de los pasajeros como la capacidad operativa del personal en San Juan.




