El comandante de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, elogió al agente que disparó contra Marimar Martínez durante una operación migratoria en Chicago, según documentos divulgados por sus abogados. Estos acusan al gobierno de Trump de manejar mal la investigación y difundir falsedades sobre el incidente.
Martínez, auxiliar de enseñanza y ciudadana estadounidense, recibió cinco disparos de un agente en octubre mientras estaba en su vehículo. Fue acusada de un delito grave tras alegaciones de que intentó embestir a los agentes, pero el caso fue desestimado cuando surgieron vídeos que mostraban a un agente chocando su vehículo contra el de ella.
Los abogados impulsaron la divulgación de las pruebas, motivados también por el caso de Renee Good, una mujer de Minneapolis muerta por un agente federal en circunstancias similares. Presentaron una demanda amparada en una ley que permite a ciudadanos demandar agencias federales y señalaron que el DHS difundió mentiras, como llamarla “terrorista doméstica” y acusarla de “doxxing”. Martínez no tiene antecedentes penales.
Christopher Parente, uno de los abogados, afirmó que no se puede confiar en las palabras de los funcionarios federales. Entre las pruebas se encuentra un diagrama dibujado por un agente que, según los abogados, describe vehículos “que no existen”.
El Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos indicó que los incidentes de uso de fuerza “se investigan a fondo” y que el agente involucrado, Charles Exum, está en baja administrativa.
El tiroteo ocurrió en medio de una fuerte represión migratoria en Chicago. Semanas antes, agentes habían matado a un padre de familia en un control de tránsito. Entre los documentos divulgados figura un correo de Bovino elogiando a Exum: “A la vista de tu excelente servicio en Chicago, ¡te queda mucho por hacer!”. Compañeros de Exum también lo llamaron “leyenda” y le ofrecieron cerveza.
Los documentos fueron divulgados tras levantarse una orden de protección por decisión de la jueza de distrito Georgia Alexakis, quien señaló que el gobierno mostró “cero preocupación” por la reputación de Martínez.
El día del tiroteo, Martínez seguía a los agentes y tocaba la bocina para alertar sobre su presencia. Cámaras corporales captaron a los agentes saliendo armados y con prisa. “Es hora de ponerse agresivos y sacar el (improperio)”, dijo uno.
Martínez asistió a la conferencia de prensa sin declarar. Ha hablado en medios locales y testificó ante demócratas del Congreso sobre el uso de fuerza del DHS. Tiene previsto asistir al discurso del Estado de la Unión del presidente Donald Trump como invitada del representante Jesús “Chuy” García.
Fue hospitalizada antes de quedar bajo custodia del FBI, que aún retiene su vehículo. Dijo que el incidente la dejó con desconfianza hacia las autoridades, que la acusaron de ir armada pese a que su pistola, para la cual tiene licencia, permaneció guardada en su bolso.
En el Congreso advirtió sobre prácticas discriminatorias: “No se centran en lo peor de lo peor, sino en individuos que encajan en un perfil… La falta de rendición de cuentas por estas acciones es profundamente preocupante”.




