La Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, aprobó resoluciones para declarar en desacato al presidente Bill Clinton y a la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, como parte de la investigación sobre Jeffrey Epstein. La medida, que contó con apoyo de algunos demócratas, podría llevar a votación en el pleno de la cámara el próximo mes.
El representante James Comer, presidente de la comisión, defendió la decisión alegando que ningún ciudadano —ni siquiera un expresidente— puede ignorar una citación del Congreso sin consecuencias. Comer afirmó que los Clinton desafiaron las órdenes y que buscan imponer la ley de manera equitativa.
Aunque el desacato puede implicar multas o prisión, los Clinton han intentado alcanzar un acuerdo. Ofrecieron que Bill Clinton fuese entrevistado en Nueva York, pero la comisión rechazó la propuesta al exigir una transcripción oficial. Su portavoz, Angel Ureña, sostuvo que ambos están dispuestos a cooperar y recordó que no tienen vínculos con Epstein desde hace más de dos décadas.
El interés del Congreso aumenta en momentos en que se revisan las redes de poder que rodearon al magnate financiero, quien se suicidó en 2019 mientras enfrentaba cargos por abuso sexual. Ni Bill Clinton ni Donald Trump han sido acusados de delitos en relación al caso, aunque ambos figuran en los registros de contactos del empresario.
Los demócratas, por su parte, han expresado que la investigación sobre Epstein debe continuar con total transparencia, incluso si incluye a los Clinton. El representante Robert Garcia subrayó durante la audiencia que “ningún presidente o expresidente está por encima de la ley”. Sin embargo, intentaron modificar las resoluciones para convertir el desacato en una falta civil y eximir a Hillary Clinton, alegando que tuvo escaso contacto personal con Epstein.
Nueve demócratas votaron junto a los republicanos para adelantar la moción de desacato contra Bill Clinton, y tres de ellos —Summer Lee, Melanie Stansbury y Rashida Tlaib— respaldaron también la medida contra Hillary Clinton. La votación a nivel de pleno aún no tiene fecha, y su aprobación dependerá de si los republicanos logran reunir la mayoría requerida.
Este proceso representa un uso inusual del poder de desacato, mecanismo que históricamente se reserva para casos de alto perfil como los juicios políticos de Richard Nixon o las citaciones de testigos en torno al asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021. En esa ocasión, los asesores de Trump, Peter Navarro y Steve Bannon, fueron condenados y encarcelados por ignorar citaciones del Congreso.
Algunos republicanos, como Andy Biggs, han sostenido que los Clinton deberían enfrentar las mismas consecuencias. “Si no son llevados con esposas ante las cámaras, le habremos fallado al pueblo estadounidense”, escribió el legislador en redes sociales.




