EE.UU. despliega su mayor portaaviones en el Caribe ante crecientes tensiones con Venezuela

El Pentágono envía el USS Gerald R. Ford al Caribe en plena ofensiva antidrogas y aumento de fricciones con Nicolás Maduro.
El USS Gerald R. Ford y su grupo de ataque se unen al contingente movilizado desde el verano por el Pentágono

El Pentágono anunció el envío de su mayor portaaviones, el USS Gerald R. Ford, a las aguas del Caribe frente a Venezuela, en lo que representa una de las mayores demostraciones de fuerza militar estadounidense en la región en los últimos años. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, ordenó el despliegue del Grupo de Ataque 12 de la Marina, con el objetivo de “fortalecer la capacidad de Estados Unidos para detectar, monitorear y obstaculizar actividades ilícitas que amenazan su seguridad y prosperidad”, informó el portavoz del Pentágono, Sean Parnell.

El Ford, actualmente en el mar Mediterráneo, encabeza un contingente que incluye cinco destructores y podría sumar más de 4,500 marineros y nueve escuadrones de aviones. La flota se integrará al operativo militar permanente en el Caribe, que ya cuenta con buques anfibios, cazas F-35B, aviones de patrulla P-8 y drones MQ-9 que operan desde Puerto Rico.

El despliegue se produce mientras la administración Trump intensifica ataques contra embarcaciones que acusa de transportar drogas. En su más reciente ofensiva, Washington informó de la destrucción de una nave supuestamente vinculada a la pandilla venezolana Tren de Aragua, elevando el número de muertos a 43 desde septiembre. “Si eres un narcoterrorista que trafica drogas en nuestro hemisferio, te trataremos como a Al Qaeda”, declaró Hegseth.

El USS Gerald R. Ford, buque insignia de propulsión nuclear, fue puesto en servicio en 2017 por el entonces presidente Donald Trump. Es el portaaviones más grande del mundo y lidera un grupo de ataque que combina capacidades de aviación y defensa marítima avanzada.

La concentración militar ha avivado la especulación sobre los verdaderos objetivos de Washington, especialmente tras sanciones contra el presidente colombiano Gustavo Petro y su entorno, y vuelos de bombarderos estadounidenses cerca de la costa venezolana. Desde Caracas, Nicolás Maduro denunció que las operaciones forman parte de un intento de derrocarlo y ordenó ejercicios defensivos a lo largo de 2,000 kilómetros de costa.

Según la analista Elizabeth Dickinson, del Grupo Internacional de Crisis, el despliegue busca enviar un mensaje político: “Las drogas son la excusa. Todos lo saben. El mensaje es que Estados Unidos está dispuesto a usar la fuerza contra países que no se alineen con sus intereses”.

Las acciones marcan una creciente similitud entre la llamada guerra antidrogas y la guerra contra el terrorismo. Trump declaró recientemente a los cárteles “combatientes hostiles” y afirmó que el país está en conflicto armado con ellos, sin necesidad de autorización del Congreso. Legisladores demócratas alertaron que estas operaciones podrían violar el derecho internacional, mientras que aliados como el congresista republicano Mario Díaz-Balart respaldaron la medida. “Ya era hora”, dijo el legislador, añadiendo que Trump no teme usar el poder militar de forma selectiva.

El despliegue del portaaviones en el Caribe refuerza el poderío estadounidense en una zona de alta tensión y confirma la intención de Washington de mantener presión sobre Venezuela y la región bajo la bandera de la lucha contra el narcotráfico.

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