Rusia bombardeó Ucrania con más de 300 aviones no tripulados y misiles balísticos y de crucero en un ataque nocturno dirigido a su red eléctrica, informó el presidente Volodymyr Zelensky. Moscú no ha mostrado señales de querer poner fin a la guerra contra su vecino.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, indicó que el ataque dejó sin calefacción a más de 5,600 edificios residenciales en la capital. Cerca del 80% de las viviendas afectadas habían recuperado recientemente el servicio tras el bombardeo del 9 de enero, que causó un apagón de un día.
El país enfrenta uno de los inviernos más duros de los últimos años, con temperaturas en Kiev que bajan hasta los -20 °C. En este contexto, Rusia ha intensificado sus ofensivas aéreas con el objetivo de privar a la población de calefacción y agua corriente, a casi cuatro años de la invasión iniciada el 24 de febrero de 2022.
Mientras tanto, las autoridades ucranianas buscan mantener el impulso de las conversaciones de paz auspiciadas por Estados Unidos. Un equipo negociador llegó a ese país el sábado para explicar cómo los ataques rusos están socavando los esfuerzos diplomáticos, según Zelensky.
El presidente agregó que la delegación también trabaja con funcionarios estadounidenses en acuerdos vinculados a la seguridad posguerra y la recuperación económica. Si todo avanza según lo previsto, ambos países podrían firmar los documentos durante el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.
El mando de las fuerzas aéreas ucranianas informó que 27 misiles y 315 drones fueron derribados, pero cinco misiles y 24 drones impactaron en al menos 11 localidades. Los continuos ataques han llevado al límite la capacidad de defensa antiaérea, y algunos sistemas quedaron sin munición antes de recibir nuevos suministros, reconoció Zelensky.
El lunes por la noche, el mandatario anunció cambios en la estructura de defensa aérea, con el nombramiento de Pavlo Yelizarov como nuevo comandante adjunto de las fuerzas aéreas. “Este sistema se transformará”, aseguró.
Ucrania continúa dependiendo de avanzados sistemas antiaéreos suministrados por países occidentales, especialmente Estados Unidos, para contrarrestar los ataques rusos con misiles y drones.




