La tormenta tropical Melissa permanecía casi inmóvil sobre el mar Caribe este viernes por la noche, mientras los meteorólogos advertían que el sistema podría fortalecerse hasta convertirse en un huracán potente al acercarse a Jamaica. Se pronostican lluvias torrenciales y deslizamientos de tierra catastróficos en el sur de Haití y en partes de la República Dominicana.
Según el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos, el sistema se ubicaba a unas 215 millas al sureste de Kingston, Jamaica, con vientos máximos sostenidos de 65 millas por hora y moviéndose lentamente hacia el este-sureste a tan solo 2 mph. La presión central mínima era de 993 milibares.
El NHC advirtió que la lenta trayectoria de Melissa podría provocar acumulaciones de lluvia superiores a 20 pulgadas en el suroeste de Haití y al este de Jamaica, con hasta 12 pulgadas en otras zonas del Caribe sur. “Estas lluvias intensas se mantendrán sobre una misma zona durante varios días”, advirtió Jamie Rhome, subdirector del NHC.
Las autoridades haitianas han confirmado al menos tres muertes causadas por deslizamientos e inundaciones. La ONU habilitó más de 100 refugios de emergencia en el sur del país. “Me quedaré con un amigo en una zona más alta por si esto se sale de control”, relató Wilgar Joseph, residente de Les Cayes.
En medio de la tormenta, miles de desplazados por la violencia en Puerto Príncipe expresaron su temor por la llegada de Melissa. “¿Cómo puedo protegerme si no tengo casa?”, cuestionó Dina Georges, madre de dos niños. Otro residente resumió su situación: “Estoy enfrentando dos tormentas: las pandillas y el clima”.
Los pronósticos indican que Melissa podría convertirse en huracán el sábado y escalar hasta categoría 4 antes del amanecer del lunes. “Melissa está evolucionando hacia un desastre en cámara lenta”, alertó Alex DaSilva, experto de AccuWeather, quien advirtió que millones de personas podrían verse afectadas si el sistema permanece estacionario.
En Jamaica, las autoridades declararon avisos de huracán y exhortaron a la población a prepararse. “La situación es realmente seria”, afirmó el ministro Matthew Samuda. Escuelas, hospitales y oficinas gubernamentales fueron cerradas, y los aeropuertos podrían suspender operaciones en las próximas horas. Los residentes reforzaban techos, almacenaban alimentos y documentos esenciales, y trasladaban vehículos a zonas más seguras.
Mientras tanto, en la República Dominicana las intensas lluvias han afectado casi 200 viviendas y los sistemas de agua de más de medio millón de personas. Doce provincias permanecen bajo alerta y comunidades enteras están incomunicadas. “Lo más importante aquí es salvar vidas. El riesgo es la enorme cantidad de lluvia”, enfatizó el presidente Luis Abinader.
Melissa es la decimotercera tormenta nombrada de la temporada de huracanes del Atlántico, que se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre. La NOAA había pronosticado una temporada más activa de lo normal, con hasta 18 tormentas nombradas y hasta nueve huracanes.




