Dorado – En una de las salas de su residencia en la llamada “Ciudad Dorada”, el exjugador de las Grandes Ligas, Carlos Beltrán, reflexiona sobre lo que podría experimentar si regresa al Museo del Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown, pero esta vez no como visitante. Beltrán abrió las puertas de su hogar para hablar sobre ese sueño que representa no solo un logro personal, sino también un motivo de orgullo para Puerto Rico. “Sería una victoria más para Puerto Rico”, expresó con emoción, consciente del impacto que su posible exaltación tendría en la historia del béisbol puertorriqueño. Rodeado de recuerdos de su extensa carrera en las Grandes Ligas, el jardinero conversa sobre su legado y los retos que enfrentó, destacando el valor del esfuerzo, la disciplina y su compromiso con el desarrollo deportivo en la isla.




