“El cielo ganó un guerrero, un excelente padre, buen hijo, el mejor de los esposos, excelente compañero y el mejor Policía del mundo”. Con esas palabras, Elianys Vázquez recordó a su esposo, el agente Aníbal Morales Aponte, quien falleció casi una semana después de sufrir un accidente mientras conducía su motora oficial en Caguas.
Morales Aponte permaneció en condición crítica en el Centro Médico de Río Piedras hasta que la Uniformada confirmó su muerte la noche del martes. “Gracias por regalarme una familia y los mejores diez años de mi vida. Te amo y te amaré infinitamente”, expresó Vázquez en redes sociales.
Natural de Trujillo Alto y residente de Juncos, el agente tenía 53 años y llevaba 29 en la Policía de Puerto Rico. Cumpliría tres décadas de servicio en abril. Le sobreviven cuatro hijos: dos hijas de 20 años, una de 10 y un hijo de 16.
Las exequias se celebrarán el 20 de enero, de 1:00 p.m. a 8:00 p.m., en el coliseo de Trujillo Alto, y el sepelio se llevará a cabo el 21 al mediodía en el cementerio municipal del mismo municipio.
El superintendente Joseph González destacó que Morales Aponte era reconocido por su calidad humana y profesional. “Todos me dicen que ese era su sueño, ser policía. Amaba su trabajo, lo hacía con dedicación y honor”, señaló. Contó además que dueños de negocios en Caguas han ofrecido apoyo económico a la familia para cubrir los gastos fúnebres.
Morales Aponte estaba adscrito a la Unidad Motorizada de Caguas. Según la investigación preliminar, el 7 de enero, a las 6:20 a.m., fue impactado por un auto Honda HR-V gris de 2019, conducido por una joven de 20 años que presuntamente rebasó la luz roja al virar a la izquierda. El caso sigue bajo pesquisa de la División de Patrullas de Carreteras.
“Nos deja un hueco bien grande. Los muchachos no han parado de llorar”, expresó el sargento Roberto Flores, su supervisor durante los últimos años. Lo describió como un hombre familiar, solidario y alegre, siempre pendiente de sus hijos y de sus compañeros. “Buscaba la unión del grupo y procuraba que todos estuvieran contentos”, agregó.
Comerciantes de Caguas también han ofrecido cubrir los costos del funeral. “Los comerciantes se han volcado. Era una persona muy querida, siempre alegre”, resaltó Flores, quien añadió que el agente era conocido por su entusiasmo en actividades de la unidad, donde gritaba “¡Caguas presente!” mientras animaba a sus compañeros.
Durante los días en que permaneció hospitalizado, decenas de oficiales y civiles acudieron al Centro Médico para acompañar a la familia. Además, se realizaron donaciones masivas de sangre. “El primer día se recaudaron 243 pintas y 40 donaciones de plaquetas”, contó Flores. “Gracias a Aníbal, esa sangre servirá para salvar otras vidas”.
El sargento aseguró que, aunque todos mantenían la esperanza de su recuperación, sabían que su condición era delicada. “Sabíamos que el trauma fue severo, pero no perdíamos la fe. Dios decidió que necesitaba otro ángel allá arriba”, expresó conmovido.




