El Departamento de Justicia amenazó a la Reserva Federal con una acusación penal relacionada con el testimonio del presidente del organismo, Jerome Powell, sobre la renovación de su edificio central, informó el propio Powell durante el fin de semana. El hecho marca una escalada en los intentos de la Administración del presidente Donald Trump de ejercer mayor influencia sobre la institución, históricamente independiente.
Trump ha criticado en múltiples ocasiones a Powell por no reducir suficientemente los tipos de interés. Incluso ha sugerido despedirlo, irritado por la cautela del titular de la Fed, quien se ha negado a recortes más agresivos pese a las exigencias del mandatario. Según Powell, las recientes amenazas legales son “pretextos” para socavar la autonomía del banco central.
Algunas voces republicanas también han expresado preocupación. El senador de Carolina del Norte Thom Tillis afirmó que ya no quedan dudas de que asesores del gobierno están presionando para eliminar la independencia de la institución. En paralelo, Trump intenta destituir a la gobernadora Lisa Cook, basándose en acusaciones no comprobadas de fraude hipotecario.
La Fed desempeña un papel clave al fijar el tipo de interés a corto plazo. Cuando lo baja, estimula el gasto y la contratación; cuando lo sube, enfría la economía y combate la inflación. Su independencia permite aplicar políticas impopulares, pero necesarias, sin interferencia política, una lección aprendida tras las presiones del presidente Richard Nixon al entonces titular Arthur Burns en los años setenta.
La historia también recuerda la firmeza de Paul Volcker, nombrado por Jimmy Carter en 1979, quien elevó las tasas a casi 20% para frenar la inflación, aunque a costa de una recesión. Su decisión consolidó la visión de que una Fed independiente es fundamental para la estabilidad económica.
Los inversionistas también valoran esa autonomía. Cualquier intento de destituir a Powell podría provocar caídas bursátiles, alzas en los rendimientos de los bonos y un encarecimiento del crédito. La experiencia de Turquía, donde el presidente Recep Tayyip Erdogan intervino el banco central con consecuencias inflacionarias severas, ilustra el riesgo de subordinar la política monetaria a intereses políticos.
No obstante, la independencia de la Fed no implica falta de rendición de cuentas. Sus miembros son nombrados por el presidente y deben ser confirmados por el Senado. Joe Biden designó a cuatro de los actuales siete miembros del consejo, incluidos Powell y Cook. Trump, por su parte, ya propuso a Stephen Miran para ocupar una vacante.
El Congreso también actúa como contrapeso legislativo. Desde 1977, la Fed tiene el mandato doble de mantener la estabilidad de precios y promover el máximo empleo. Además, su presidente debe rendir informes dos veces al año ante ambas cámaras.
Respecto a la posibilidad de destituir a Powell, el Tribunal Supremo ha indicado que el presidente no puede hacerlo simplemente por diferencias políticas, sino solo por causa justificada. La decisión reafirma que el control de la política monetaria debe mantenerse al margen de los intereses partidistas.




