Dubái, Emiratos Árabes Unidos — Las protestas contra la teocracia iraní continuaron este domingo en Teherán y Mashhad, superando las dos semanas de duración y dejando al menos 116 personas muertas, según activistas. Con el Internet y las comunicaciones limitadas, se dificulta medir el alcance de las manifestaciones, pero se estima que más de 2,600 personas han sido detenidas, indicó la Agencia de Noticias de Activistas por los Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió que las fuerzas estadounidenses e israelíes serían “objetivos legítimos” si Estados Unidos lanza un ataque contra Irán, como ha insinuado el presidente Donald Trump. “En caso de ataque contra Irán, tanto el territorio ocupado como todos los centros militares, bases y buques estadounidenses en la región serán nuestros objetivos legítimos”, declaró Qalibaf ante el Parlamento, donde los legisladores coreaban “¡Muerte a Estados Unidos!”.
Trump, por su parte, expresó su respaldo a los manifestantes en redes sociales y aseguró que “Estados Unidos está listo para ayudar”. Según informes de The New York Times y The Wall Street Journal, el mandatario recibió opciones militares para golpear a Irán, aunque no ha tomado una decisión final. El Departamento de Estado advirtió: “No jueguen con el presidente Trump. Cuando dice que hará algo, lo dice en serio”.
Los medios estatales iraníes transmitieron en vivo la sesión parlamentaria, en la que Qalibaf elogió a la Guardia Revolucionaria y a las fuerzas Basij por mantenerse firmes frente a las protestas. También aseguró que los detenidos serán castigados “de la forma más severa”. Las declaraciones alimentan los temores de una nueva represión violenta contra los manifestantes, en medio del bloqueo informativo impuesto por el régimen.
Las protestas, impulsadas por la caída del valor del rial iraní y el deterioro económico causado por sanciones internacionales, han cobrado fuerza con llamados que desafían directamente al sistema teocrático. En Mashhad, las imágenes mostraban contenedores en llamas y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, mientras en Teherán los manifestantes se concentraban en barrios del norte de la ciudad.
El príncipe heredero exiliado Reza Pahlavi instó a los ciudadanos a seguir saliendo a las calles y a portar la bandera del antiguo Irán, símbolo de la era del sha, para “reclamar los espacios públicos como propios”. Mientras tanto, el ejército estadounidense reiteró que dispone en la región de “todas las capacidades de combate necesarias para proteger a sus fuerzas y aliados”.
Israel también sigue de cerca la escalada. Un funcionario israelí confirmó que el primer ministro Benjamin Netanyahu conversó con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sobre la situación. La tensión entre los países aumenta mientras el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, tendría la última palabra en una eventual decisión sobre una respuesta militar.




