CARACAS — La liberación de presos en Venezuela avanza con lentitud a pesar del anuncio del gobierno de que excarcelaría a un número significativo de detenidos como gesto de buena voluntad. El sábado, Diógenes Angulo, de 19 años, fue uno de los liberados tras pasar un año y cinco meses encarcelado desde que fue detenido en 2024 por filmar una manifestación en Barinas, estado natal del fallecido mandatario Hugo Chávez. “Gracias a Dios, voy a disfrutar de nuevo de mi familia”, dijo a The Associated Press, expresando su esperanza de que otros presos corran con la misma suerte.
Cerca de las cárceles de Caracas y otras ciudades, decenas de familias esperaban noticias sobre la liberación de sus seres queridos, entre ellos activistas, periodistas, militares y opositores políticos. Sin embargo, hasta el sábado solo 16 personas habían sido liberadas, mientras que 804 permanecen detenidas por “razones políticas”, según informó la organización Foro Penal.
El gobierno, que niega la existencia de presos políticos, no ha detallado quiénes podrían ser liberados. Paralelamente, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que las liberaciones se produjeron a petición de Washington. “Venezuela ha iniciado el proceso, a lo grande, de liberar a sus presos políticos”, escribió en Truth Social, advirtiendo que quienes olviden la intervención de Estados Unidos “no tendrán buena suerte”.
Entre los liberados se encuentra la activista Rocío San Miguel, quien viajó a España tras recibir una medida cautelar sustitutiva. Aún continúan detenidos dirigentes opositores como Freddy Superlano, Juan Pablo Guanipa y el abogado Perkins Rocha, colaborador de María Corina Machado.
La situación ocurre en medio de la crisis política generada tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en una operación de Estados Unidos el 3 de enero en Caracas. El exmandatario fue trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por conspiración de narcoterrorismo. Mientras tanto, la presidenta encargada Delcy Rodríguez asumió la conducción del gobierno, calificando la detención como un “secuestro” y una “agresión criminal”.
El sábado, simpatizantes del oficialismo marcharon en distintas ciudades exigiendo el retorno de Maduro. Rodríguez reiteró que “hay un gobierno, el del presidente Nicolás Maduro, y yo tengo la responsabilidad de encargarme mientras dure su secuestro”.
Trump, por su parte, aseguró que Estados Unidos busca “hacer que Venezuela vuelva a ser próspera y segura”, e incluso planteó aprovechar los recursos petroleros del país para “beneficiar a la gente” de ambas naciones.
En un contexto de creciente tensión, Caracas y Washington anunciaron que evalúan restablecer relaciones diplomáticas, rotas desde 2019. Sin embargo, la Oficina de Asuntos Consulares de Estados Unidos advirtió a sus ciudadanos que abandonen Venezuela de inmediato debido a la inestabilidad del país. El gobierno venezolano calificó esa advertencia de “infundada” y aseguró que el país vive en “plena calma y estabilidad”.
El canciller Yván Gil también respondió al llamado del papa León XIV para mantener la paz, afirmando que Venezuela “defiende su soberanía con paz y dignidad” e invitando al pontífice a conocer “más de cerca esta realidad”.




