La finca solar Ciro One, ubicada en Salinas, comenzó operaciones con una capacidad para generar hasta 90 megavatios de energía fotovoltaica, tras cerca de 15 años de renegociaciones contractuales y atrasos en los trámites de interconexión a la red eléctrica.
Se trata del primer proyecto de energía renovable a gran escala interconectado al sistema en alrededor de una década, luego de que en 2016 entrara en funcionamiento un limitado grupo de fincas fotovoltaicas.
En un comunicado de prensa, LUMA Energy anunció la culminación del proceso de interconexión, que incluyó la construcción de una nueva subestación equipada con tecnología avanzada para agilizar la respuesta ante averías, mejorar la estabilidad de la red y fortalecer la confiabilidad del servicio. Según la empresa, la instalación cuenta con 260,000 paneles solares y su producción podrá suplir el consumo equivalente a 75,000 hogares.
“Este es solo el comienzo de una nueva etapa para nuestra red eléctrica: más inteligente, resiliente y preparada para el futuro. La integración de estas nuevas fuentes de energía renovable demuestra lo que podemos lograr cuando el sector público y privado trabajan unidos”, expresó Pedro Meléndez, vicepresidente de Programas de Capital y Transformación de la Red de LUMA. Añadió que la diversificación energética permitirá una operación más eficiente y sostenible del sistema.
El proyecto incluye sistemas de almacenamiento con baterías e infraestructura capaz de resistir vientos de hasta 175 millas por hora.
Ciro One forma parte de un grupo de cerca de 60 proyectos de energía renovable aprobados durante la administración de Luis Fortuño, de los cuales la mayoría fueron cancelados posteriormente por la Junta de Supervisión Fiscal (JSF). Firmado inicialmente en 2011, el contrato de Ciro One fue objeto de múltiples enmiendas y obtuvo, a finales de 2024, la aprobación de la JSF para un precio promedio de venta de energía de 11.5 centavos por kilovatio hora, considerado uno de los más competitivos en el sector.
Sin embargo, el proyecto ha enfrentado oposición de grupos ambientales y comunitarios que lo vinculan con un agravamiento de las inundaciones en el sector El Coquí, en Salinas, especialmente tras el huracán Fiona en 2022. En 2023, residentes expresaron sus críticas, mientras la empresa desarrolladora aseguró haber implementado medidas de mitigación, como la creación de charcas de retención para controlar el manejo de aguas pluviales.




