La gobernadora Jenniffer González Colón rechazó este jueves cualquier insinuación de trato preferencial hacia su esposo, José Yovín Vargas Llavona, durante la reválida médica que tomó en diciembre, y afirmó que él fue una de las víctimas de la incompetencia del proveedor encargado de la prueba.
“Primero, no hubo traqueteo. Segundo, mi esposo fue víctima, al igual que el resto de los que tomaron ese examen, de la incompetencia del proveedor de servicios que descompaginó las páginas”, expresó González Colón en una entrevista radial con WKAQ 580.
Las declaraciones surgen tras la controversia con el examen de Ciencias Básicas de la Reválida de Medicina ofrecido en español por la Universidad Central del Caribe (UCC), que deberá repetirse debido a errores detectados. Según la institución, 132 personas tomaron la prueba en ese idioma, pero se descubrieron fallas en la secuencia y compaginación de ocho páginas que incluían 21 de las 100 preguntas.
La mandataria sostuvo que las deficiencias afectaron a todos los aspirantes por igual, quienes se habían preparado durante meses. Aseguró que sugerir que su esposo se benefició del error es incorrecto, ya que deberá repetir el examen el 17 de enero. “Decir que a mi esposo se le favoreció no es correcto. ¿Cómo se le favorece cuando se le da un examen incompleto y tiene que volverlo a tomar?”, cuestionó.
González Colón puntualizó que el gobierno no participa en la redacción ni en la corrección del examen: “Esto es un contrato con una universidad privada, que reconoció su error. El Departamento de Salud contratará otra entidad”.
Al ser preguntada si confía en que su esposo aprobará la reválida, respondió: “Espero, con el favor de Dios, al igual que los demás aspirantes”. Añadió que Vargas Llavona es una persona dedicada que se preparó intensamente para la prueba celebrada el 15 de diciembre de 2025.
La gobernadora negó tajantemente que alguien haya intentado ayudarlo de forma irregular y sugirió que el proceso de reválida debería incluir al menos una guía básica para los aspirantes. “Hacer implicaciones de que a mi esposo le regalaron la reválida es una afrenta. Él tuvo que estudiar, graduarse y someterse al examen como todos los demás”, sostuvo.
Concluyó que “hay que detener esas especulaciones” y reiteró que su esposo, al igual que más de doscientos candidatos, fue víctima de los errores cometidos por el proveedor del examen.




