El Ejército de Venezuela celebró el miércoles un funeral masivo en Caracas para despedir a decenas de soldados muertos durante la operación del fin de semana realizada por Estados Unidos con el objetivo de capturar al presidente Nicolás Maduro.
Los ataúdes de madera, cubiertos con la bandera venezolana, fueron cargados por militares entre hileras de oficiales uniformados. La ceremonia incluyó cantos, música de orquesta y disparos de honor, mientras familiares y compañeros acompañaban los féretros hasta un cementerio estatal en el sur de la ciudad. Durante el velorio, las familias lloraron y se abrazaron junto a los restos de sus seres queridos.
“Gracias por permitirles abrazar la carrera militar”, expresó el comandante del ejército, Rafael Murillo, dirigiéndose a los familiares de los caídos. Antes de la ceremonia, miembros armados de la Guardia Nacional patrullaron la zona mientras se completaban los trámites para los entierros.
El ejército venezolano informó que al menos 24 agentes de seguridad murieron durante la ofensiva estadounidense, cuyo propósito era capturar a Maduro y trasladarlo a Estados Unidos para enfrentar cargos de narcotráfico. El Fiscal General Tarek William Saab señaló que “docenas” de oficiales y civiles perdieron la vida, calificando los hechos como un “crimen de guerra” que será investigado por el Ministerio Público.
El gobierno cubano confirmó también que 32 militares y policías de su país, destacados en Venezuela, fallecieron en la operación, lo que llevó a decretar dos días de duelo en la isla.
En una publicación en redes sociales, las Fuerzas Armadas venezolanas afirmaron: “Su sangre derramada no clama venganza, sino justicia y fortaleza. Reafirma nuestro juramento inquebrantable de no descansar hasta rescatar a nuestro legítimo Presidente, desmantelar por completo a los grupos terroristas que operan desde el exterior y garantizar que hechos como estos no vuelvan a mancillar nuestro suelo soberano.”
De acuerdo con el ejército, el operativo estadounidense afectó también zonas residenciales, como el complejo de apartamentos en Catia La Mar, donde varios edificios resultaron dañados. La escena de duelo nacional contrastó con la tensión que aún se percibe en las calles, mientras el país enfrenta las secuelas del ataque.




