El gobierno venezolano intentó este lunes mostrar que el país se mantiene bajo su propio control, tras el sorprendente arresto del fin de semana de Nicolás Maduro, quien había gobernado durante casi trece años.
En Caracas, los legisladores afines al partido gobernante, incluido el hijo de Maduro, sostuvieron la ceremonia de juramentación de la Asamblea Nacional para el nuevo período que se extiende hasta 2031. Reeligieron como presidente al hermano de la presidenta interina, Delcy Rodríguez, y en sus discursos rechazaron la captura de Maduro por fuerzas estadounidenses.
“Si normalizamos el secuestro de un jefe de Estado, ningún país estará a salvo. Hoy es Venezuela. Mañana puede ser cualquier nación que se niegue a someterse”, declaró Nicolás Maduro Guerra en el palacio legislativo. Aseguró además que la situación representa una amenaza a la estabilidad política mundial.
Maduro Guerra, conocido como “Nicolasito”, exigió la devolución de su padre y de Cilia Flores, y pidió apoyo internacional. Denunció también haber sido incluido como co-conspirador en la acusación federal presentada en su contra en Estados Unidos.
Mientras tanto, Nicolás Maduro compareció por primera vez ante un tribunal federal en Nueva York, donde se declaró “inocente” de los cargos por narcoterrorismo que justificaron su captura. Junto a él estuvo su esposa, Cilia Flores.
El presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos “dirigiría temporalmente” Venezuela, pero el secretario de Estado Marco Rubio aclaró que la Casa Blanca no intervendría en el gobierno del país más allá de mantener una cuarentena petrolera. Rubio sostuvo que la presión sobre la industria petrolera busca impulsar reformas y frenar el narcotráfico.
Desde Caracas, Delcy Rodríguez bajó el tono y aseguró que Venezuela aspira a mantener “relaciones respetuosas” con Washington. “Invitamos al Gobierno de Estados Unidos a colaborar con nosotros en una agenda de cooperación orientada al desarrollo compartido”, expresó Rodríguez, después de que Trump advirtiera que Venezuela podría “pagar un precio muy alto” si no accedía a sus demandas.
Antes de asumir su nuevo mandato, la legisladora Grecia Colmenares prometió hacer “todos los pasos de gigante” para traer de regreso a Maduro y a Flores: “Juro por el destino compartido que nos merecemos”, afirmó.
Por su parte, un funcionario del Departamento de Estado informó que la administración Trump ha iniciado planes preliminares para reabrir la embajada estadounidense en Caracas, en caso de que se ordene el retorno de los diplomáticos.
La noticia marca un nuevo capítulo en la tensa relación entre ambos países, mientras el gobierno venezolano intenta reafirmar su soberanía frente a la intervención estadounidense.




