La captura de Nicolás Maduro y la muerte del presentador de televisión Pedro Juan Figueroa fueron las noticias más leídas durante el fin de semana en El Nuevo Día.
Pedro Juan Figueroa, reconocido comentarista de farándula, falleció a causa de un tumor cerebral detectado recientemente, según informó su familia. El comunicador se preparaba para iniciar tratamiento médico, aunque su condición no se hizo pública hasta el pasado viernes a través de Noticentro, de Wapa Televisión. Durante décadas, Figueroa se destacó en la radio y la televisión puertorriqueña cubriendo noticias del mundo del entretenimiento.
Por otro lado, la captura de Nicolás Maduro por parte del gobierno de Estados Unidos generó amplias reacciones internacionales. El mandatario venezolano y su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados a Nueva York, donde permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitana en Brooklyn. La acción militar estadounidense, que removió del poder a un presidente en funciones, recordó la operación que resultó en la captura de Manuel Antonio Noriega en Panamá en 1990, hace exactamente 36 años.
La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, declaró que Maduro y Flores enfrentarán cargos en Nueva York. En un mensaje en redes sociales aseguró que “pronto enfrentarán todo el peso de la justicia estadounidense”.
La operación, descrita como un “ataque a gran escala” por el presidente Donald Trump, comenzó de madrugada y duró menos de 30 minutos. Al menos siete explosiones se escucharon en Caracas, provocando caos entre la población. El gobierno venezolano calificó la intervención como un “ataque imperialista” y exhortó al pueblo a manifestarse.
Con el paradero de Maduro inicialmente desconocido, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el poder conforme a la ley venezolana. Rodríguez denunció que el ataque dejó víctimas civiles y militares, aunque no ofreció cifras, e insistió en que el gobierno mantiene disposición al diálogo con Washington bajo términos de respeto.
Trump sostuvo que, tras la captura de Maduro, su administración “va a gobernar” el país suramericano durante un proceso de transición encabezado por un equipo de seguridad que incluye al secretario de Estado, Marco Rubio.
Mientras tanto, en varias ciudades venezolanas se reportaron severos daños a estructuras y escenas de confusión tras los bombardeos. La situación ha provocado un intenso debate internacional sobre la legitimidad de la intervención y las futuras relaciones entre Estados Unidos y Venezuela.




