Cuando la MetroCard sustituyó en 1994 al billete de papel del metro de Nueva York, se convirtió en símbolo de modernidad para uno de los sistemas de transporte más grandes y antiguos del mundo. Más de tres décadas después, esa emblemática tarjeta se despide oficialmente.
El 31 de diciembre de 2025 será el último día para comprar o recargar una MetroCard, ya que el sistema se adaptará completamente a OMNY, una plataforma de pago sin contacto que permite abonar el pasaje con tarjeta de crédito, teléfono o dispositivo inteligente. Actualmente, más del 90% de los viajes en metro y autobús se realizan mediante este método, introducido en 2019.
Ciudades como Londres y Singapur utilizan sistemas similares desde hace años, y en Estados Unidos, urbes como Chicago y San Francisco ya han adoptado modelos parecidos.
Según Jodi Shapiro, conservadora del Museo del Tránsito de Nueva York, la MetroCard fue “revolucionaria” en su momento. Antes se usaban fichas de latón, introducidas en 1953. Con el paso del tiempo, las MetroCards se convirtieron en objetos de colección, con ediciones especiales conmemorativas, como las “Subway Series” entre Yankees y Mets en el 2000, además de versiones conmemorativas que homenajeaban a artistas y series icónicas de Nueva York.
El coleccionista Lev Radin, del Bronx, considera más valiosas las tarjetas que muestran el espíritu de la ciudad y a su gente. Pasar correctamente la MetroCard también se transformó en una especie de arte urbano que todo neoyorquino debía dominar. Incluso figuras públicas como Hillary Clinton protagonizaron momentos virales intentando hacerlo durante su campaña presidencial de 2016.
El nuevo sistema OMNY, según la Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA), permitirá ahorrar al menos 20 millones de dólares anuales en costos asociados a las MetroCards. Además, ofrecerá beneficios como un tope máximo semanal de 35 dólares cuando la tarifa aumente a 3 dólares en enero, lo que permitirá viajes ilimitados tras 12 usos en siete días.
Sin embargo, algunos usuarios expresan preocupación por la recopilación de datos y posibles implicaciones en la privacidad. Otros, como Ronald Minor, residente de Manhattan de 70 años, lamentan el fin de una era. “Es duro para los mayores. No nos aparten y hagan como si no contáramos”, comentó cerca de Times Square.
Aún así, muchos ven el cambio como un paso natural hacia el futuro. “Es cuestión de acostumbrarse”, dijo John Sacchetti, usuario habitual en la parada de Port Authority. “Una vez lo haga, todo irá bien”.
Las MetroCards seguirán funcionando durante 2026 para agotar los saldos restantes. Con ello, se cierra un capítulo nostálgico de la vida cotidiana neoyorquina y comienza una nueva etapa digital en el transporte público.




