Nueva York — Hace medio siglo, el deporte profesional estadounidense fue transformado por un hombre que nunca lanzó ni bateó una pelota. Peter Seitz, un abogado experto en relaciones laborales, anuló la cláusula de reserva de las Grandes Ligas, que desde la década de 1870 había atado a los jugadores a sus equipos.
Su fallo de 65 páginas, emitido el 23 de diciembre de 1975, marcó el inicio de la agencia libre en el béisbol. Seitz comparó a los dueños con “los barones franceses del siglo XII”, y su decisión desató una revolución económica en el deporte, convirtiendo a miles de jugadores en multimillonarios.
“El verdadero aluvión se abrió después de eso”, recordó el exlanzador David Cone. “Decían que arruinaría el juego, pero fue todo lo contrario: lo mejoró”. En aquel momento, el salario promedio en las Grandes Ligas era de $44,676. Hoy ronda los $5 millones. El jardinero dominicano Juan Soto firmó el pasado diciembre un acuerdo histórico de $765 millones con los Mets de Nueva York.
La influencia de Seitz trascendió el béisbol, inspirando procesos similares en la NFL, NBA y en el fútbol europeo. Tony Clark, jefe de la asociación de jugadores, destacó: “Hubo sinergias entre lo que pasaba en el béisbol y en otros deportes”.
Antes del fallo, figuras como Curt Flood ya habían intentado sin éxito abolir la cláusula de reserva. En 1974, un tecnicismo permitió que el lanzador Catfish Hunter fuera liberado de los Athletics de Oakland y firmara con los Yankees de Nueva York por $3.2 millones, un contrato sin precedentes.
El sindicato liderado por Marvin Miller finalmente encontró el caso perfecto para probar la nueva cláusula arbitral, cuando Andy Messersmith y Dave McNally argumentaron que su obligación contractual con Dodgers y Expos debía limitarse a un año. Tras una audiencia de tres días y casi 1,000 páginas de transcripción, Seitz dio la razón al sindicato.
“La decisión no busca emancipar a los jugadores ni condenar moralmente el sistema”, escribió, “solo interpretar y aplicar lo acordado por ambas partes”. Ese mismo día fue despedido, pero el fallo fue confirmado por tribunales estadounidenses en 1976.
El 12 de julio de ese año, jugadores y dueños firmaron un nuevo convenio colectivo que estableció la agencia libre para todos los jugadores con seis años de servicio, un principio que aún rige el béisbol. Reggie Jackson y Rollie Fingers fueron de los primeros en beneficiarse de este histórico cambio que redefinió las reglas del deporte y el valor del talento profesional.




