A tres años de las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos, Turning Point USA ya ha decidido a quién quiere como representante republicano: el vicepresidente JD Vance.
La líder del influyente grupo juvenil conservador, Erika Kirk, anunció su respaldo a Vance durante la apertura de la convención anual AmericaFest, desatando ovaciones entre los asistentes. Sin embargo, el evento también expuso tensiones dentro del movimiento MAGA (“Devolver la Grandeza a Estados Unidos”), que enfrenta una fractura mientras los republicanos comienzan a debatir el futuro sin el presidente Donald Trump.
“¿Quién lo dirigirá después? ¿Quién se quedará con la maquinaria cuando el presidente salga de escena?”, cuestionó el comentarista Tucker Carlson durante su intervención en la conferencia.
Vance, quien aún no ha confirmado si buscará la presidencia, fue el orador principal del cierre del evento, donde también participaron el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, y Donald Trump Jr.
Kirk asumió el liderazgo de Turning Point tras el asesinato de su esposo y cofundador de la organización, Charlie Kirk. En su discurso, pidió que Vance fuera “elegido como el 48 de la manera más contundente posible”, en referencia al próximo número que ocuparía un presidente estadounidense. Turning Point mantiene una extensa red de voluntarios que podría resultar clave en los primeros estados de las primarias republicanas.
Entre los asistentes, como Kiara Wagner, de 20 años, el respaldo de Kirk tuvo peso. “Si alguien como Erika puede apoyar a JD Vance, entonces yo también puedo”, expresó. Vance mantenía una relación cercana con Charlie Kirk y, tras su asesinato en Utah, acompañó personalmente el traslado de sus restos a Arizona a bordo del Air Force Two.
El Partido Republicano, profundamente vinculado a Trump durante la última década, comienza ahora a considerar su rumbo sin él, dado que constitucionalmente no puede volver a postularse. En AmericaFest se debatieron temas como antisemitismo, Israel y regulaciones ambientales, al tiempo que surgieron rivalidades visibles entre líderes conservadores.
Tucker Carlson negó que exista una “guerra civil” republicana, aunque admitió fricciones alrededor de figuras como Vance. Lo describió como “la única persona que suscribe la idea central de la coalición Trump: ‘Estados Unidos primero’”. Por su parte, el portavoz Andrew Kolvet defendió las diferencias internas como “un debate saludable sobre el futuro del movimiento”.
El apoyo a Vance parece consolidarse entre los asistentes. “Tiene que ser JD Vance. Ha estado fenomenal en cada pregunta”, dijo Tomas Morales, un videógrafo de Los Ángeles. Trump, por su parte, no ha designado un sucesor, aunque ha elogiado tanto a Vance como al secretario de Estado Marco Rubio, con quien incluso ha sugerido la posibilidad de una fórmula presidencial conjunta. Rubio, a su vez, ha mostrado disposición a apoyar a Vance.
Al ser consultado sobre si considera a Vance su heredero político, Trump respondió: “Probablemente”. Añadió que “es demasiado pronto para hablar de ello, pero ciertamente está haciendo un gran trabajo”.
Pese a que la ley le impide postularse nuevamente, Trump ha insinuado en algunas ocasiones su frustración con esa limitación. “No se me permite postularme. Es una lástima”, dijo a periodistas durante un viaje a Asia.




