El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que nueve grandes fabricantes de medicamentos acordaron reducir los precios de sus medicinas recetadas en Estados Unidos. Las compañías Amgen, Bristol Myers Squibb, Boehringer Ingelheim, Genentech, Gilead Sciences, GSK, Merck, Novartis y Sanofi pactaron mantener los costos para Medicaid al nivel de los que cobran en otros países desarrollados.
Como parte del acuerdo, los nuevos medicamentos producidos por estas empresas se regirán por el llamado precio de “nación más favorecida”, lo que busca uniformar los costos a nivel global. Según el anuncio, los ahorros podrían beneficiar tanto a pacientes como a los presupuestos estatales, especialmente en el caso de Medicaid, que ofrece cobertura a personas con bajos ingresos.
William Padula, profesor de economía farmacéutica y de la salud en la Universidad del Sur de California (USC), señaló que Medicaid ya posee tarifas muy ventajosas, por lo que queda por ver el alcance real del impacto, incluyendo su efecto en investigación y desarrollo. “No puede ser malo. No veo mucho inconveniente, pero es difícil juzgar cuál es el beneficio”, dijo Padula.
El gobierno federal informó además que los fabricantes venderán directamente en la nueva plataforma TrumpRx, que comenzará a operar en enero, permitiendo la compra de medicamentos sin intermediarios. En paralelo, compañías como Merck, GSK y Bristol Myers Squibb acordaron donar ingredientes activos a una reserva nacional para formular medicamentos esenciales como antibióticos e inhaladores en caso de emergencias.
Bristol Myers Squibb anunció una donación de su anticoagulante Eliquis al programa Medicaid, considerado uno de sus productos más recetados y rentables. Padula calificó la donación como “una medida hacia la equidad en salud” y destacó que muestra que las farmacéuticas pueden asumir ese tipo de compromisos sin comprometer su rentabilidad.
Estos compromisos se suman a acuerdos anteriores alcanzados entre el gobierno de Trump y compañías como Pfizer, AstraZeneca, EMD Serono, Novo Nordisk y Eli Lilly. En total, el gobierno ha negociado precios más bajos con 14 farmacéuticas desde que Trump envió cartas a 17 ejecutivos del sector señalando que los precios en EE.UU. pueden triplicar los de otros países.
Trump añadió que, en la práctica, presionó a las farmacéuticas con posibles aranceles del 10% para asegurar que “hicieran lo correcto”. Aunque especialistas advierten que tomará años ver los resultados, el acuerdo marca un paso importante hacia precios más accesibles para los pacientes y una mayor transparencia en el mercado farmacéutico.




