Harare, Zimbabue – África resultó ser la región más afectada tras la decisión de la administración de Donald Trump de añadir 20 países a la lista de restricciones de viaje a Estados Unidos. Sin embargo, las reacciones en el continente, con más de 1,500 millones de personas, fueron en gran medida moderadas mientras los gobiernos evaluaban sus próximos pasos.
Las nuevas medidas amplían la lista presentada en junio y resultan más estrictas y punitivas que las de la primera presidencia de Trump, centradas entonces en naciones de mayoría musulmana y revertidas en 2021. La Unión Africana hizo un llamado a Washington a proteger sus fronteras de “una manera equilibrada, basada en pruebas y que refleje los lazos y la asociación de larga data” entre ambos lados del Atlántico, según su portavoz Nuur Mohamu.
De los cinco países recientemente incorporados, cuatro son africanos: Burkina Faso, Malí, Níger y Sudán del Sur. También fueron incluidos Siria y los portadores de documentos de viaje emitidos por la Autoridad Palestina. Además, naciones como Sierra Leona y Laos pasaron de restricciones parciales a una prohibición total.
En total, doce de los quince países con restricciones parciales están en África, incluyendo Angola, Benín, Costa de Marfil, Gambia, Malawi, Mauritania, Nigeria, Senegal, Tanzania, Zambia y Zimbabue. Los demás son Antigua y Barbuda, Dominica y Tonga. La medida vincula los límites de entrada con preocupaciones sobre seguridad, documentación y excedentes de visado.
La Unión Africana, compuesta por 55 países, advirtió sobre el posible impacto negativo de estas disposiciones en los lazos educativos, comerciales y diplomáticos. Sierra Leona expresó su esperanza de iniciar un diálogo con Washington para revisar la decisión.
Funcionarios de Malí, incluido el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, señalaron que “es demasiado pronto para hacer comentarios”. Analistas y activistas calificaron las acciones de injustas y alertaron que podrían fortalecer los vínculos de África con potencias rivales como Rusia y China.
“Creo que esta postura es injusta porque pinta a todos los nigerianos con la misma brocha”, comentó Ramlah Ibrahim Nok, abogada en Abuja. También advirtió que la medida podría perjudicar a quienes viajan por motivos de educación o negocios. Por su parte, Beverly Ochieng, analista en Dakar, opinó que las relaciones entre Estados Unidos y varios países africanos serán “incoherentes, impredecibles y desafiantes”.
En Sudán del Sur, el activista Rajab Mohandis describió las nuevas restricciones como una muestra de la “frustración de la administración Trump” ante los lentos avances en el cumplimiento del acuerdo de paz firmado en 2018, tras un conflicto que dejó más de 400,000 muertos.
Incluso aficionados al deporte manifestaron inquietud. El taxista senegalés Pape Seye expresó su temor de que los seguidores de fútbol no puedan asistir a la Copa Mundial de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México, pese a las posibles exenciones de la FIFA para los equipos clasificados.
Las reacciones, si bien contenidas, reflejan una mezcla de desconcierto y cautela en un momento en que África enfrenta crecientes tensiones geopolíticas y busca mantener sus canales de cooperación internacional.




