Ciudad del Vaticano – El papa León XIV realizó su nombramiento más significativo en Estados Unidos al designar al obispo Ronald Hicks, de Chicago, como nuevo arzobispo de Nueva York. Hicks, actual obispo de Joliet (Illinois), reemplaza al cardenal Timothy Dolan, quien se retira tras una destacada trayectoria como figura conservadora de la Iglesia estadounidense.
Dolan, que presentó su dimisión en febrero al cumplir 75 años, deja concluido un fondo de 300 millones de dólares destinado a compensar a víctimas de abusos sexuales que demandaron a la arquidiócesis. El papa León XIV, primer pontífice estadounidense, busca con este relevo impulsar una nueva etapa en la Iglesia católica de su país.
Hicks, de 58 años, nació y creció en South Holland, Illinois, a pocos kilómetros del barrio natal del papa, el ex cardenal Robert Prevost. Durante cinco años trabajó en El Salvador dirigiendo un programa de orfanatos en nueve países de América Latina y el Caribe. El reverendo Eusebius Martis, quien lo conoce desde la década de 1980, afirmó que Hicks “está a la altura del reto” y lo describió como un hombre atento y reflexivo.
El obispo, comprometido con las causas sociales, respaldó en noviembre un mensaje de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos que condenó las redadas de inmigración impulsadas por la administración de Donald Trump. En su declaración, Hicks reafirmó el compromiso de la Iglesia con la dignidad humana y la urgencia de una reforma migratoria significativa.
Aunque ambos son oriundos de Chicago, Hicks conoció personalmente a León XIV en 2024. Tras ese encuentro, contó que descubrió en él “al tipo de líder que la Iglesia necesita”, destacando los valores y la sencillez compartidos de su infancia en los mismos barrios y parques.
Antes de dirigir la diócesis de Joliet, Hicks fue párroco en Chicago, decano del Seminario de Mundelein y vicario general de la arquidiócesis. Fue nombrado obispo auxiliar en 2018 y, en 2020, el papa Francisco lo designó al frente de Joliet, donde lideró a más de medio millón de católicos.
La arquidiócesis de Nueva York, una de las más grandes del país, atiende a unos 2.5 millones de fieles. Dolan, quien fue nombrado arzobispo por el papa Benedicto XVI en 2009, deja un importante legado, incluido su rol en la vida pública y su participación en eventos caritativos vinculados tanto a figuras demócratas como republicanas.
Entre los primeros retos de Hicks como arzobispo estará supervisar el fondo de compensación a víctimas de abusos, que busca saldar cerca de 1,300 demandas pendientes. En su anterior diócesis, Hicks también debió enfrentar las secuelas de casos de abusos, impulsando políticas de protección infantil reconocidas por las autoridades estatales.
Su nombramiento marca el inicio de una nueva etapa en la Iglesia católica estadounidense bajo el liderazgo del papa León XIV, con un enfoque más pastoral, social y comprometido con los derechos humanos.




