El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con bloquear las ventas de petróleo de Venezuela, una medida que podría causar un grave impacto en un país que ya arrastra una crisis prolongada. El anuncio, hecho esta semana, generó ansiedad entre los venezolanos, aunque muchos continúan con su vida cotidiana, acostumbrados a años de dificultades económicas y políticas.
“Ya hemos tenido tantas crisis, falta de tantas cosas —de comida, de gasolina— que algo más, mira, ya uno… no preocupa”, comentó Milagro Viana mientras esperaba un autobús en Caracas. Otros ciudadanos expresaron sentimientos similares de resignación ante la posibilidad de nuevas escaseces.
Trump informó que ordenaría bloquear todos los “buques petroleros sancionados” con destino a Venezuela, aumentando la presión sobre el presidente Nicolás Maduro, acusado por Washington de narcoterrorismo. La medida se produjo luego de que fuerzas estadounidenses incautaron un barco frente a las costas venezolanas, en medio de un incremento de presencia naval en la región.
Venezuela, que posee las mayores reservas de crudo del mundo y produce casi un millón de barriles diarios, depende fuertemente del petróleo: más del 80% de sus exportaciones proviene de esta industria. Desde 2017, el país ha enfrentado sanciones que obligaron al gobierno de Maduro a recurrir a una flota clandestina de buques sin bandera para comercializar el crudo internacionalmente.
En redes sociales, Trump afirmó sin mostrar pruebas que el petróleo venezolano financia actividades de narcotráfico y prometió incrementar la presencia militar estadounidense hasta obtener petróleo, tierras y otros activos del país. También exigió que Venezuela devolviera los bienes expropiados a compañías petroleras estadounidenses.
David Smilde, profesor de la Universidad de Tulane, advirtió que una aplicación total del bloqueo podría provocar una enorme contracción económica: “El petróleo representa el 90% de las exportaciones del país. Si no entran divisas, eso detiene toda la economía”. La medida podría traducirse en un aumento de precios y escasez generalizada, incluyendo la gasolina, de la cual Venezuela todavía importa componentes clave.
“Hay que aguantarla. Uno no quiere eso, pero eso va a pasar”, dijo Pedro Arangura mientras aguardaba para cobrar una remesa. Algunos opinan que las dificultades podrían debilitar al gobierno de Maduro; otros creen que la población resistirá para mantenerlo en el poder. “Hemos aguantado de todo… sin gas, sin gasolina, sin dinero”, expresó Ismael Chirino, convencido de que el país resistirá lo que perciben como una intervención extranjera.
Según la Casa Blanca, la operación militar estadounidense en el Caribe y el océano Pacífico busca frenar el tráfico de drogas hacia Estados Unidos y ha dejado al menos 95 muertos, entre ellos venezolanos. Maduro y sus aliados niegan las acusaciones y aseguran que el objetivo real es forzar un cambio de régimen y tomar los recursos naturales del país.
Smilde consideró que la amenaza de Trump refuerza el discurso chavista: “Estados Unidos quiere nuestro petróleo”. Según el analista, pocas acciones de un presidente estadounidense en los últimos 25 años han validado tanto el relato del chavismo como este bloqueo anunciado.




