El primer ministro australiano, Anthony Albanese, propuso endurecer las leyes nacionales de control de armas luego del tiroteo ocurrido durante una celebración de Janucá en la playa Bondi de Sídney, que dejó al menos 15 personas muertas y más de 30 heridas. Las autoridades informaron que los atacantes, padre e hijo, abrieron fuego de forma indiscriminada contra la multitud, entre la cual había niños, ancianos y familias.
Albanese anunció que impulsará restricciones adicionales, como limitar el número de armas que un individuo con licencia puede poseer, tras confirmarse que el mayor de los dos pistoleros había adquirido legalmente seis armas de fuego. “El gobierno está preparado para tomar cualquier acción necesaria, incluidas leyes más estrictas”, dijo el primer ministro. Añadió que las licencias de armas no deben ser permanentes y que las autoridades deben reevaluar periódicamente la idoneidad de los propietarios.
El ataque, el más mortífero en casi tres décadas en Australia, fue calificado por Albanese como un acto de terrorismo antisemita. Entre las víctimas se encontraban una niña de 10 años, un rabino y un sobreviviente del Holocausto. También murió un ciudadano israelí y un francés, identificado como Dan Elkayam. Larisa Kleytman confirmó que su esposo, Alexander Kleytman, también sobreviviente del Holocausto, fue una de las víctimas.
El primer ministro planea presentar su propuesta ante el gabinete nacional, que reúne a los líderes estatales, ya que parte de las leyes sobre armas son competencia de los estados. “Queremos asegurarnos de que todos estemos en la misma página”, expresó.
Líderes judíos, como Alex Ryvchin del Consejo Ejecutivo de Judíos de Australia, criticaron la respuesta del gobierno ante el aumento del antisemitismo y exigieron una investigación sobre cómo los atacantes lograron actuar sin ser detectados. “El deber fundamental del gobierno es proteger a sus ciudadanos, y ha habido un fracaso inmenso”, afirmó.
El ataque encendió nuevamente el debate sobre la violencia antisemita en Australia, donde en el último año se han registrado incendios, agresiones y actos vandálicos contra la comunidad judía. El gobierno ha adoptado medidas, como el nombramiento de un enviado especial contra el antisemitismo y mayores fondos para reforzar la seguridad en escuelas y sinagogas.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que advirtió a Australia sobre los riesgos del antisemitismo y consideró que su decisión de reconocer un Estado palestino “echa leña al fuego antisemita”.
Albanese llamó a la unidad nacional y aseguró que “no hay lugar en Australia para el antisemitismo”. En medio del duelo, decenas de personas dejaron flores en el lugar de la tragedia y destacaron la valentía de Ahmed al Ahmed, un civil que enfrentó y desarmó a uno de los atacantes.
El ataque en Bondi ha vuelto a poner a prueba las políticas de seguridad del país, que desde 1996 mantiene una de las legislaciones de armas más estrictas del mundo, tras la masacre de Port Arthur en Tasmania, donde murieron 35 personas.




