Un alto funcionario del Kremlin afirmó que la policía y la Guardia Nacional de Rusia permanecerán en el Donbás, en el este de Ucrania, para “mantener el orden” incluso si se alcanza un acuerdo de paz que ponga fin a la guerra de casi cuatro años. Así lo indicó el asesor del Kremlin Yuri Ushakov, en declaraciones publicadas por el diario ruso Kommersant, en las que advirtió que Moscú solo aprobará un alto el fuego una vez que las fuerzas ucranianas se retiren de la línea del frente.
Ushakov explicó que, en un escenario de posguerra, “es completamente posible que no haya tropas, ni rusas ni ucranianas”, pero remarcó que “estará la Guardia Nacional, nuestra policía, todo lo necesario para mantener el orden y organizar la vida”. La afirmación representa un posible obstáculo para las conversaciones de paz lideradas por Estados Unidos, que hasta ahora no registran avances.
Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha presionado para alcanzar un rápido fin a la guerra entre Rusia y Ucrania, aunque las negociaciones se estancan ante el dilema de quién controlará los territorios ocupados por Rusia. Trump llegó a comparar el proceso con un “complejo acuerdo inmobiliario” y sostuvo en octubre que el Donbás “tendrá que ser dividido” para detener el conflicto.
Desde la anexión de Crimea en 2014 y la invasión a gran escala de 2022, Rusia controla aproximadamente un 20% de territorio ucraniano. Ambos países afirman que sus constituciones les impiden ceder o aceptar la pérdida de territorios. “No importa cuál sea el resultado de las conversaciones de paz, este territorio es territorio de la Federación Rusa”, insistió Ushakov.
En paralelo, las fuerzas rusas intensifican su ofensiva en Donetsk y Luhansk, mientras Ucrania afirma haber recuperado asentamientos cercanos a Kupiansk, en la región de Járkiv. El presidente Volodymyr Zelensky visitó la zona y destacó que “es críticamente importante lograr resultados en el campo de batalla para lograr resultados en la diplomacia”.
Por su parte, Ucrania aseguró haber atacado dos embarcaciones rusas en el mar Caspio que transportaban armas hacia Irán. En tanto, los ataques con drones continúan a ambos lados de la frontera: un ataque ucraniano hirió a siete personas en la ciudad rusa de Tver, y drones rusos golpearon la región ucraniana de Dnipropetrovsk, dejando una víctima mortal y varios heridos. La ofensiva rusa también afectó infraestructura eléctrica en Odesa, dejando a más de 90,000 personas sin servicio, según el Ministerio de Energía de Ucrania.




