Sacramento, California — Una tarde reciente, la voluntaria Giselle García acompañó a un padre afgano a una cita con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Sacramento. Al poco de entrar, el hombre fue detenido. Su familia, refugiada en Estados Unidos tras huir de Afganistán por amenazas de los talibanes, había cumplido con todas las citas y requisitos legales, relató García.
Las detenciones de afganos se incrementaron pocos días después de que un sospechoso de esa nacionalidad matara a tiros a dos soldados de la Guardia Nacional el 26 de noviembre en Washington D.C. Según abogados de inmigración, el ICE ha detenido a unas dos docenas de afganos, principalmente en el norte de California.
Muchos de los detenidos habían solicitado asilo en la frontera entre Estados Unidos y México en los últimos años, mientras otros se encontraban en el país gracias a la Operación Aliados Bienvenidos, impulsada por el presidente Joe Biden tras la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, indicó que la administración Trump está “reexaminando activamente” los casos de todos los afganos llegados durante el gobierno de Biden. En tanto, Tricia McLaughlin, portavoz del Departamento de Interior, sostuvo que la agencia trabaja para identificar y detener “terroristas y extranjeros ilegales criminales” que ingresaron mediante “programas de libertad condicional fraudulentos”.
El afgano Rahmanullah Lakanwal, de 29 años, sospechoso del tiroteo, había obtenido asilo a comienzos del año, según el grupo #AfghanEvac. Tras el ataque, el gobierno estadounidense suspendió temporalmente las solicitudes de asilo de afganos y endureció el control sobre ciertos grupos migratorios.
Defensores de inmigrantes denuncian que las medidas constituyen un castigo colectivo contra una comunidad que apoyó por décadas al ejército estadounidense. “Fue un solo agresor, pero ahora muchos inocentes pagan el precio”, expresó el representante demócrata Ami Bera, de California, quien recordó que muchos afganos protegieron a tropas estadounidenses durante la guerra.
En Sacramento, testigos afirman que el 1 de diciembre varios hombres afganos fueron esposados tras ser citados por ICE. Voluntarios reportaron al menos seis detenciones ese día. En Iowa, un inmigrante afgano fue arrestado cuando iba al trabajo y llamado “terrorista” antes de ser liberado con disculpas. Abogados señalan que las cancelaciones de entrevistas migratorias y el temor entre las familias afganas se han multiplicado.
García relató que escuchó cómo agentes esposaban al padre de la familia a la que asistía. “Le grité sus derechos desde la pared. Cuando salí sin él, su esposa rompió a llorar”, dijo. La hija pequeña trató de consolar a su madre con un susurro: “Todo irá bien cuando venga papá”.




