NUEVA YORK — Momentos después de ser esposado en un McDonald’s de Pensilvania, Luigi Mangione fue vinculado al asesinato del consejero delegado de UnitedHealthcare, Brian Thompson, luego de que la policía hallara un cargador de pistola envuelto en ropa interior dentro de su mochila.
El hallazgo fue relatado en una audiencia en la que Mangione intenta impedir que las autoridades usen como evidencia la revista, una pistola de 9 mm y un cuaderno encontrados durante el registro. Según el testimonio de la agente Christy Wasser, de la policía de Altoona, estos elementos se descubrieron mientras cumplía con el protocolo de revisar pertenencias para descartar objetos peligrosos.
Mangione, de 27 años, se ha declarado inocente de los cargos estatales y federales de asesinato. Durante la audiencia, observó los videos de cámara corporal y tomó notas, mientras sus abogados argumentaban que el registro de la mochila fue ilegal, pues no se contaba con una orden judicial. Posteriormente, un juez emitió una orden para legalizar la revisión y permitir que las pruebas fueran entregadas a las autoridades de Nueva York.
Los fiscales señalaron que la pistola encontrada coincide con el arma usada en el crimen y que el cuaderno contenía escritos de desprecio hacia las aseguradoras de salud, además de ideas sobre matar a un ejecutivo. En su defensa, los abogados pidieron excluir esta evidencia y denunciaron que los fiscales emplean calificativos prejuiciados como “ejecución” y “manifiesto”.
Thompson, de 50 años, fue asesinado el 4 de diciembre de 2024, cuando se dirigía a una conferencia de inversores en Manhattan. Cámaras de seguridad grabaron a un agresor enmascarado disparándole por la espalda. Las municiones halladas en la escena tenían escritas las palabras “delay”, “deny” y “depose”, en alusión a la frase usada para criticar a las aseguradoras que rechazan reclamaciones.
Mangione fue detenido cinco días después, a unas 230 millas de Manhattan, tras una llamada al 911 que alertó sobre un cliente sospechoso en el restaurante. Según declaró Wasser, había visto en televisión imágenes del presunto atacante antes de llegar al lugar. Durante el arresto, el sospechoso presentó una identificación falsa, nombre que coincidía con el utilizado por el pistolero en un hostal de Manhattan días previos al tiroteo.
En el registro inicial se hallaron objetos comunes, como comida, un pasaporte, un teléfono y un chip de computadora. Fue al desenvolver la ropa interior que apareció el cargador, lo que confirmó las sospechas de los agentes y llevó al descubrimiento posterior del arma, un silenciador y el cuaderno que hoy son pieza clave del caso.




